Pedro Flores
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, técnicamente es flexible y no rígida como en otros países pero esa “cualidad” hace que sea un tanto etérea con imprecisiones y que cada presidente la adecúe según las necesidades, lo cual no es novedad en nuestro país, lo que sí es novedad es que el actual mandatario legisle, administre y juzgue y es jefe de las Fuerzas Armadas, lo cual nos hace recordar la frase de viejo rey de Francia Luis XIV quien afirmaba: “El Estado soy yo”, que en ese tiempo resume la concepción del derecho divino de gobernar que el rey o monarca tenía de nacimiento, transmitido por herencia, lo que lo situaba por encima de la ley.
Hace 2 años el actual primer mandatario dio esperanza a los que supusieron que su ascensión al poder sacaría al país del estancamiento en que se encontraba, pero muchos dieron la voz de alerta y señalaron que AMLO podría traer a México el mismo viento autoritario que sopló sobre Francia bajo aquel monarca, la situación que prevalecía en nuestro país enfiló a millones de electores en favor del cambio prometido. Los discursos sembraron la esperanza, hoy transitamos un camino que los teóricos de la política señalan que nos llevan a la dictadura y/o totalitarismo.
Los politólogos como Jacques Maritain, Max Horkheimer y Hanna Arendt, en diversas épocas se dedicaron a estudiar al totalitarismo al cual definían como un sistema de gobierno y una práctica política cuyo principio fundamental es el ejercicio absoluto y sin restricciones del poder por parte del Estado de una nación. Restringe severamente las libertades individuales y construye un modelo de sociedad homogéneo, implacable y coercitivo.
El totalitarismo es una forma específica de dictadura. Puede entenderse como un método de organización del Estado en el cual se administra de manera rigurosa sus cuatro componentes (territorio, población, justicia y poderes públicos). En este contexto, no existe oposición posible y absolutamente todo se somete a los designios del partido gobernante. Obviamente es incompatible con cualquier forma de democracia, ya que pone al Estado mismo por encima de todo, haciendo de el un fin en sí mismo.
Estos autores, coinciden en su trabajos que la primera persona con la que se utilizó este término, fue con el italiano Benito Mussolini, el eslogan político era “Todo en el Estado, todo para el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”. En este contexto, no existe oposición posible y absolutamente todo se somete a los designios del partido gobernante. Obviamente es incompatible con cualquier forma de democracia, ya que pone al Estado mismo por encima de todo, haciendo de él un fin en sí mismo y en la mayoría de las veces, el totalitarismo también cuenta con líderes carismáticos.
Importante los que dice Hanna Arendt, en su libro “La Condición Humana” de 1975: “ (sic) Los regímenes totalitarios suelen ser gobernados por un partido único (usualmente se prohíbe cualquier oposición política) que posee el control pleno de todo y que termina por fusionarse con el Estado mismo. Así, partido, gobierno, Fuerzas Armadas y líder supremo operan como una sola entidad. Suelen darse procesos más o menos peligrosos y crueles de ingeniería social, eliminando a los individuos indeseables y aplicando severas restricciones y prohibiciones, a menudo comprendidas como “reeducación”.”
Además de lo anterior se señala que dentro de este sistema, los derechos humanos fundamentales y las libertades civiles rara vez suelen respetarse del todo en los regímenes totalitarios. En nombre de la justicia o de la soberanía o del partido cualquier tipo de crímenes puede cometerse, se aplican políticas de censura, control social y expropiación de la propiedad privada, para que el Estado pase a administrar absolutamente todo con un criterio único.
En México, dentro de la sabiduría plasmada en dichos, hay uno que podría reflejar nuestra realidad y que señala que “No hay más ciego que el que no quiere ver”.
Tenemos un mandatario que abiertamente ha dicho “si meto las manos en un proceso electoral”, violando diversos artículos constituciones que se lo impiden, pero no tiene freno alguno ya que el poder legislativo -pieza fundamental del sistema de frenos y contrapesos- han sido avasallados por el imperio del Ejecutivo, aunque lo hayan aceptado con docilidad. No pueden poner o quitar un punto o una coma a las iniciativas que provienen del único poder efectivo
Y qué decimos del Poder Judicial , luego de ampliar el periodo del presidente de la Suprema Corte, también violando reglas establecidas, el pueblo está viendo que las disposiciones del Ejecutivo son acatadas por los tribunales, y cuando incomodan en el ejercicio de sus atribuciones, reciben reproches y amenazas. Se les descalifica ante el pueblo, para que éste reaccione en contra de la justicia y si no acatan pues se harán reformas constitucionales que abran el curso a la voluntad del mandatario.














