Bernardo López 

Todos los miembros de Morena, incluso el presidente Obrador y la jefa de Gobierno Sheinbaum, pensaron que las elecciones del 2021 serían una reedición del 2018; no se dieron cuenta que abandonar a los ciudadanos, comportarse de forma arrogante y prepotente fueron graves errores tácticos; le apostaron a colgarse a la figura del falso ‘mesías’, sin acercarse a sus electores. 

Mi maestra de marketing político, Gisela Rubach, dijo en alguna ocasión en clase que ni una campaña política es igual, siempre se parte de cero; me sorprende que el presidente Obrador cayera en ese error. Es cierto que Morena obtuvo sendas victorias en 11 estados de la República, sin embargo, la gestión de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México provocó que perdiera el control político del corazón del país. Además de muchas de las grandes ciudades en disputa. 

La 4T del presidente y la jefa de gobierno solamente les alcanzó para gobernar un trienio, pues el primero dio de manera prematura el banderazo de salida a los competidores por la presidencia, de los cuales, los punteros, han comenzado a golpearse; la segunda dejó de manifiesto que quedó bajo la tutela del primero al abdicar la responsabilidad sobre la evolución del programa para resarcir la tragedia de la Línea 12 del Metro. 

Otro asunto que también se desprende de estos hechos es que ahora López Obrador será un presidente de paja, porque intentará concentrar en su figura todos los golpes que vayan contra el Gobierno de la Ciudad de México, respecto a la tragedia de la Línea 12 y a Sheinbaum. También dará cobijo a Ebrard, aunque no con el mismo ímpetu. 

Se ve muy difícil -aunque no imposible- que los punteros oficialistas lleguen con fuerza para contender por la presidencia en 2024. El mejor escenario del partido oficialista es optar por una figura alejada de la tragedia de la Línea Dorada, así podría tener mayor oportunidad, aunque sabemos que el jefe del ejecutivo federal va a necear. 

Por otra parte, los candidatos opositores que alcanzaron la victoria en el Valle de México tienen la oportunidad de construir y avanzar a la Quinta Transformación (5T), para dejar atrás el gobierno de los hipócritas reunidos en la 4T. Ya hicieron uno de los pasos más difíciles, que era derrotar al partido oficialista, sin embargo, lo que los va a mantener en el camino es la unión, la creación de un proyecto conjunto que solucione las demandas de aquellos que les otorgaron su voto y dejar a un lado la soberbia y la arrogancia.