Ángel Bejarano O.
El tema de la proliferación de permisos para construir edificios, violando la norma vigente expedida por el gobierno de la Ciudad de México, por parte de la administración panista en la alcaldía Benito Juárez, no es nueva, aunque justo sería señalar que este negocio ilícito se ha dado en diversas demarcaciones, ahora llamadas alcaldías.
Sin embargo, en Benito Juárez se sobrepasaron los límites. La grey panista, encabezada por Jorge Romero, actual diputado federal, autorizó muchísimas construcciones que sobrepasaban los niveles autorizados. Y con el actual alcalde, Santiago Taboada, se continúa con la misma política.
Ciertamente, Morena esperó los tiempos políticos para desempolvar la información que desde hace muchos años es de dominio público. Ambos políticos – Romero y Taboada –han sido mencionados para estar en la terna de donde saldrá el candidato al gobierno de la ciudad de México, lo que no necesariamente le garantizaría el triunfo al ungido, aun cuando los bonos de Claudia Sheinbaum van a la baja. Pero con la información dada a conocer respecto a los directamente responsables del tráfico de influencias, Luis Vizcaíno Carmona, responsable del área Jurídica y de Gobierno, y Nicias René Aridjis, de la Dirección General de Obras, las aspiraciones para los dos panistas se caerán.
Otro panista, Christian Von Roehrich, coordinador de la bancada azul en el Congreso de la Ciudad de México, también fue titular de la referida demarcación de 2015 a 2018 y es uno de los alumnos más avanzados de Romero. Por cierto, ya reconoció que habita en un departamento del llamado cártel inmobiliario.
Con Christian también hubo información de que se autorizaron construcciones irregulares. Es obvio que los alcaldes no firmaron los permisos de construcción, pero lo cierto es que sí los autorizaron.
El fenómeno de las construcciones irregulares también se extiende a otras alcaldías. En Miguel Hidalgo sucedió lo mismo. Víctor Hugo Romo incurrió en el mismo delito, pero nada pasó.
En Gustavo A. Madero todavía se recuerda la pésima gestión realizada por Víctor Hugo Lobo, quien se desempeña actualmente como diputado local. Al margen de los recursos poco claros que por concepto del ambulantaje ingresaban a la delegación, en el sector de la construcción le llamaban el “señor” del diezmo. Hay información de los negocios turbios que realizó, que en otra entrega daré a conocer.
Si nos remontamos a la alcaldía Cuajimalpa –anteriormente llamada delegación- tengo que hacer mención de Francisco de Souza Mayo, titular de la demarcación de 2000 a 2003, quien llegó al cargo vistiendo los colores del PAN después de haber militado en el PRD.
Gracias a los favores obsequiados a diversos empresarios, De Souza se hizo merecedor de las escrituras de un pequeño departamento de 560 metros cuadrados en la conocida Torre Emperador, ubicada en una de las zonas de más alta plusvalía de Cuajimalpa. Eso lo consigné en un reportaje que escribí en esos años.
Al concluir su gestión al frente de la delegación, y con los bolsillos llenos de dinero mal habido, llegó Ignacio Ruiz López, militante perredista, quien estuvo en el cargo de 2003 a 2006.
Al igual que De Souza, Ignacio autorizó construcciones en áreas ecológicas y barrancas, sólo que se manejó de bajo perfil, aunque diversas organizaciones me proporcionaron información de las áreas invadidas para construcciones que violaban la normatividad.
Y aunque la autorización de permisos para construir lo otorga la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, las alcaldías tienen la facultad de clausurar cuando las obras no respetan los planos o proyectos aprobados.















