• Empresarios y habitantes lanzan alertas ante dominio del crimen organizado. Militares y Guardia Nacional no resuelven el problema: dan abrazos 
  • Un paliativo: “Batallón de Seguridad Turística” para la Riviera Maya. ¿Cuántos asesinatos más? Por lo pronto, habitantes huyen al extranjero 

Guillermo Pimentel Balderas 

Los reportes periodísticos locales de Cancún con los sucesos sangrientos que hay a diario en este paradisiaco municipio de Quintana Roo con la “guerra” desatada entre bandas de narcomenudistas que se infiltran sin ningún problema en los hoteles e invaden las playas es cada vez más preocupante.  

Seguido, ejecutan a turistas, a cancunenses y hasta entre ellos mismos se matan. A decir de los habitantes de este lugar, la verdad es que llegan los sicarios, por ejemplo, en las playas, en motos acuáticas y agreden en forma directa a sus adversarios cuando se dan cuenta que están vendiendo las drogas.  

Hoy, las playas de Cancún están divididas por diferentes carteles de la droga que ya, prácticamente, se han adueñado de este municipio Benito Juárez. Cobran derecho de piso a hoteleros, comerciantes y a transportistas del servicio público concesionado. A estos últimos, les exigen 200 pesos por turno y los que no quieran pagar, tendrán que salirse de prestar el servicio que dan en sus «urvans», porque una vez adentro del bisne, no podrán recular.   

Al parecer, denuncian ciudadanos –regularmente por WhatsApp-, que siguen funcionarios de antes y actuales protegiendo a los delincuentes, y hacen suponer que el crimen organizado ha influido –y pueden seguir influyendo- en los resultados electorales del estado. 

Los denunciantes, señalan que viven de milagro ante tantos hechos sangrientos, amenazas e inseguridad que priva debido a que no hay derecho a la vida, no hay gobierno; pero si hay complicidad con la delincuencia, protestan. 

De acuerdo a los mismos habitantes y los que trabajan en las playas como, los fotógrafos de bodas, suponen que el Cartel del Golfo y el Cartel de Jalisco, principalmente, son los que controlan Cancún.  

Mismas declaraciones de cancunenses dan cuenta de que los responsables de la seguridad pública y la Fiscalía, no hacen nada ya que, día tras día hay ejecutados y solo llegan para levantar los cuerpos; inician una carpeta de investigación, pero, hasta ahí, nunca hay detenidos. 

Ya han levantado a taxistas de la zona hotelera, nunca hablan de ellos; pero, hay gente que tiene grupos de WhatsApp quienes comparten vídeos de cuando matan a sus compañeros.  

Se asegura que, el Batallón de Seguridad Turística para la protección de la Riviera Maya, recién anunciado por el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Crescencio Sandoval, y que empezará a operar a partir del 1 de diciembre, con mil 445 agentes, no es más que un paliativo contra la inseguridad, contra el crimen organizado. No confían y temen haya más abrazos que balazos.  

Mientras tanto, en los diarios locales, principalmente, se siguen documentando los ilícitos que a diario ocurren en este “paraíso” y que, debido a la inseguridad ya insoportable, son cientos de habitantes de Cancún que deciden emigrar a Estados Unidos o a Canadá.    

¿Cuántos más?