- Urge reformar la ley electoral ya que este gobierno nos ha dejado como herencia una putrefacción de instituciones
Rafael Lulet
Los precandidatos continúan haciendo sus recorridos por la República Mexicana, algunos más destacados que otros, pero intentando hacer campañas anticipadas, queda en el baúl de los recuerdos aquellas reformas de recortar actos electorales a tres meses, para así evitar el gasto público, porque en México, la institución encargada de organizar las elecciones así como los partidos son subsidiados por el erario, no así en otros países donde el dinero particular se encuentra implícito, también se realizó de esta manera para no verse involucrado el crimen organizado, aunque por lo oscurito existan acuerdos y apoyos. Ejemplo claro, el actual caso de la alcaldesa de Chilpancingo.
Pero, a menos de un año, tanto el partido oficial como la oposición realizan actos proselitistas anticipados, cada uno con sus pre candidatos luchando por las preferencias de sus consultas internas para nombrar a un “coordinador nacional”, que todos sabemos será el candidato presidencial, un personaje inventado para aprovechar las lagunas de la ley electoral, y disfrazarlas de lugar del “precandidato presidencial”, así se las gastan estos partidos para esquivar la justicia, esto será una exigencia ciudadana para reformar e incorporar en el código de procedimientos electorales para no volver a repetirlo, porque al final, es un delito y una violación a los actos democráticos ya existentes, pero así es con el gobierno de López Obrador, el esquivar las normas y hacer su voluntad por encima de los soberanos.
Buscar cómo esquivar la ley para hacer trampas, para ello se debe de realizar estudios donde se manejen diversos supuestos donde no puedan agarrarse los partidos tramposos para saltarse las normas, y así incluirlo dentro de la ley, también darles herramientas al Tribunal para emitir sentencias con el fin de ir moldeando el código electoral, queda claro las intenciones de hacer modificaciones que pretendían hacer las legisladores para permitir las artimañas políticas, y no solo recae en el partido oficial quien comenzó con el juego sucio y primeros en hacerlo, la oposición cayó en lo mismo, por ende, ambos son culpables así como embusteros.
Las reglas para cumplirse, pero buscar como evitarlas habla de un gobierno y de actores políticos hipócritas, son los primeros quienes deben instituir la legalidad, democracia y la anticorrupción, pero sus actuaciones dicen lo contrario, cómo se puede hablar de ética cuando estos se conducen de forma diferente, no se puede dar el ejemplo a las futuras generaciones sin un espíritu de respecto a nuestras leyes, el gobierno de Obrador se ha caracterizado de violar a cada momento el marco jurídico, pero por otro lado presume de una integridad la cual no coincide con lo que profesa, no gobierna ni tampoco instruye, pero si los soberanos no exigen, entonces se convertirán en cómplices.
El presente gobierno va de salida, ya no le importa mejorar las leyes, solo esquivarlas, el compromiso para la siguiente administración, sea del mismo partido o de otro, es la tomar conciencia y realizar las adecuaciones pertinentes para la mejora de nuestra ley electoral, que no se repitan los actos anticipados de campañas disfrazadas de otras figuras aprovechando un vacío o ambigüedades en las normas con el objetivo de pasarse el marco jurídico por el arco del triunfo, porque eso tiene un nombre y se llama corromper las leyes, o sea: corrupción.
Claro, no solo se debe de ajustar el código electoral, sino, todo el marco normativo nacional y las instituciones gubernamentales, este gobierno nos ha dejado como herencia una putrefacción de las mismas, donde una sola persona ha sido el gobernante implementando el autoritarismo por encima del equilibrio de poderes, atacando a quienes se han resistido, esto es una mala experiencia para todos los mexicanos, donde puede venir otro mal político con pretensiones iguales y pueda terminar del trabajo que quería hacer Obrador, debemos prevenirlo, ese es el riesgo del populismo, quienes se creen populares y engañan al pueblo con un falso sinónimo de ser buenos gobernantes, ese es el problema de apropiarse de dinero ajeno y repartirlo para atribuirse un crédito para solventar su propio ego.













