Pedro Flores
Ahora no es una riña entre estudiantes de media superior como los que iniciaron aquel 22 de julio de 1968 en la Ciudadela, que marcaron el inicio del Movimiento Estudiantil de 1968, que el 2 de octubre en la Plaza de Tlatelolco culminó con una matanza de civiles, ahora son normalistas que se enfrentan directamente a los militares sabedores de su impunidad ante la política de: abrazos y no balazos y que este 2 de octubre pueden provocar otra matanza.
Hoy el inicio es la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa cuya agresividad se ha puesto de manifiesto con ataques a las instalaciones militares de Guerrero y del Campo Militar, mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador, sigue con su discurso de diario: “Yo creo que hay intereses que lo que buscan es enfrentarnos, desacreditar al Gobierno”, los padres a 8 años de distancia siguen gritando: “fue un crimen de Estado, fue el Ejército”
La situación actual en el medio estudiantil es peligrosa, si bien en este mes de septiembre se cumplen 8 años de la desaparición de los estudiantes guerrerenses y 54 de la matanza del 2 de octubre de 1968, las fechas están muy seguidas y las demostraciones de inconformidad y violencia están a diario, con bloqueos, tomas de embajadas y peticiones de justicia.
Si bien en esta época no tenemos a la “Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior pro Libertades Democráticas”, que argumentaban: “pueblo defiende tu constitución, el gobierno la pisotea y viola sus artículos”, tampoco se oyen las consignas; “únete pueblo no sea sacón”, si tenemos a un sector femenino muy aguerrido, que ya no quiere desapariciones ni asesinatos en su contra y que podría sustituir a la “Unión Nacional de Mujeres Mexicanas” del 68.
La situación estudiantil en México parece una “caldera del diablo” en las dos instituciones más inquietas del país, el IPN y la UNAM. Cabe hacer notar que el nuevo ciclo escolar en la Universidad Nacional Autónoma de México se inició con focos de alerta de movilizaciones estudiantiles tanto en sus preparatorias, Colegios de Ciencias y Humanidades como en sus facultades donde las posiciones se polarizan.
En la Preparatoria 5, un grupo de estudiantes realizó un paro de 24 horas para recordar los hechos violentos del 3 de septiembre de 2018, en los que grupos porriles agredieron a estudiantes del CCH Azcapotzalco en la explanada de la Rectoría en Ciudad Universitaria, con un saldo de 14 heridos, dos de ellos de gravedad. El ataque fue perpetrado por jóvenes con el rostro cubierto que impidieron la entrada de alumnos y profesores. En redes sociales se publicó un mensaje firmado por “Estudiantes Organizados”.
En la UNAM, uno de los primeros actos de las protestas –ocurrido a sólo unas semanas del inicio del ciclo escolar– tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde un grupo de estudiantes ocupó la dirección y la biblioteca para exponer varias demandas, sin condiciones para decidir un paro total del plantel. Otro hecho se presentó en la Facultad de Filosofía y Letras cuando emitió un comunicado en el que detalló que “un grupo de personas, provenientes de la asamblea y sin que mediara diálogo, decidió cerrar la dirección y la Secretaría General”.
En el IPN, la situación ha llegado a tal grado que debido a la escala que está tomando el conflicto, que ya dura varias semanas y ha ocupado noticiarios por algunas de las acciones de protesta que están protagonizando los alumnos (bloqueos de carreteras, marchas multitudinarias) mismas que obligaron a su director, Arturo Reyes Sandoval a reunirse el 7 de septiembre con AMLO para exponer la situación y buscar solución.













