Pedro Flores
Las tribus en Morena, al igual que en su momento el PRD, cuya guerra intestina dio origen a su derrumbamiento, están levantadas en armas y bailando alrededor del “fuego nuevo” vienen los cambios en la dirigencia y ajustes en todos lados lo que ha originado una profunda división ya que antes del 5 de noviembre tienen que tener definidos quiénes contenderán por más de 20 mil cargos definirá candidaturas para CDMX, Congreso y gubernaturas, que se renovarán el 2024 y que las precampañas arrancan el próximo 5 del penúltimo mes del año.
El destino de Mario Delgado, aun es incierto, difícilmente lo mantendrán a la cabeza de Morena a pesar de sus resultados, al renunciar Omar García Harfuch, se perfila para ser el candidato más viable para asumir la Jefatura de Gobierno de la CDMX, puesto al que una vez aspiró, el todavía presidente de Morena.
Los ajustes en la línea, las jugadas de trampa, las jugadas retardadas y las reversibles están en todo su apogeo en dicha institución, quien ya tiene candidata a la presidencia, pero aún no hay jefe de campaña nombrado oficialmente, aunque sabemos que esta labor se hará desde el viejo Palacio de Moctezuma Xocoyotzin.
Y como en todas las tribus, hay más jefes que apaches, entre los cuáles no se puede descartar a Ricardo Monreal, quien ya fue titular en la alcaldía Cuauhtémoc, y siempre ha aspirado a la titularidad en la CDMX y que se desconoce a que acuerdos “sub cordum” haya hecho con el señor que habita Palacio Nacional.
Si bien Mario Delgado no llegará a la gubernatura de la CDMX, está en posibilidad de negociar varias cosas en favor de 2 personajes que han estado siempre a su lado y son de su entera confianza, uno es Sergio Gutiérrez, diputado del Estado de México, que le ha servide de cabildeador dentro de la Cámara Baja.
El otro es Moisés Ignacio Mier Velazco, Santiago Mier para los cuates, es un político con casi 30 años de carrera en el PRI que lo llevó a ser diputado de 1993 a 1996, para luego cambiar la camiseta tricolor por una guinda, originario de Puebla, es el coordinador de la bancada de Morena actualmente en la Cámara de Diputados.
Este personaje le ha servido a su nuevo partido muy bien y ha acatado todo, sin quitarle una coma a los ordenado desde palacio nacional, y es obvio que espera su recompensa, luego de haber sostenido una plática en privado con la actual poseedora del bastón de mando.
Hay otros nombres, con más antecedentes que merecimiento como es el caso de Alfonso Ramírez Cuélla. Aquel que llegó a caballo a la Cámara de Diputados y que está trabajando a su favor, con la licencia que solicitó al legislativo. Cabe recordar que ya fue presidente de la Comisión de Presupuesto.
Otros que quieren, pero que definitivamente están fuera de la base, son Pablo Gómez y Tatiana Clouthier, internamente cuentan con apoyo, pero quien definirá es el “gran dedo” y salvo que Pablo Gómez haga algo que lo encumbre, no obtendrá más que una Senaduría cuando mucho.
Pero los barruntos de tormenta son muchos, hay problemas severos en Durango, Oaxaca, Tamaulipas y Quintana Roo, en donde los suspirantes a cargos de elección popular han manifestado públicamente en contra de la decisión de la dirigencia de Morena y en casos como el de Quintana Roo, han incluso amenazado con salir del partido y buscar la candidatura bajo otras siglas, lo mismo que le sucedió al PRI y al PRD… pero somos distintos.