• Líderes, funcionarios y políticos se llevan tajadas millonarias por medio de Alcaldías. Desde 2000, estas, antes delegaciones, en la CDMX, son un “trampolín político” 
  • Tan sólo en la Cuauhtémoc, la corrupción ha alcanzado los casi 240 millones de pesos mensuales que no son reportados a la Tesorería Local. Marco Rascón (ex Superbarrio), intenta recuperar esta demarcación en beneficio de la ciudadanía 

Guillermo Pimentel Balderas 

Las alcaldías de la Ciudad de México, en su mayoría, han servido, desde el año 2000, de “trampolín político” para muchos que llegan a ocupar su titularidad. Y, para ello, necesitan de un financiamiento para sus campañas, por lo cual, la manera más fácil y práctica es por medio de las “aportaciones voluntarias” de los líderes del ambulantaje. 

En la Cuauhtémoc, desde hace años, persiste un gran negocio que ha alcanzado los 60 millones de pesos semanales por concepto de ambulantaje. Esto, se traduce en casi 240 millones de pesos mensuales; pero, sin ser reportados a la Tesorería Local y que termina en los bolsillos de funcionarios que sólo llegan a gobernar por dos años y luego brincar a una diputación o una senaduría.  

Cabe resaltar que en esta alcaldía habitan alrededor de 535 mil personas, pero es visitada casi todos los días por 3 o 4 millones de personas que trabajan en oficinas que demandan comida y artículos del comercio ambulante, de ahí el tamaño de este negocio irregular. 

Esta demarcación, desde 2015 es territorio de Ricardo Monreal, y su “Delfín”, Néstor Núñez, no logro su reelección; entonces, mandó a competir a su otro heredero, su senador suplente, Alejandro Rojas Díaz Durán; pero, Dolores Padierna y René Bejarano -el Señor de las ligas—, arropados por Claudia Sheinbaum, los bajaron.  

Hoy, para las próximas elecciones de junio, Marco Rascón Córdova -ex Superbarrio-, pretende ser alcalde en la Cuauhtémoc, con Movimiento Ciudadano, “para recuperar esta demarcación en beneficio de la ciudadanía”. 

Rascón Córdova, alertó que los recursos del ambulantaje son fruto del “entre” y la negociación política con grupos y líderes del negocio informal en toda la Ciudad de México. Deja a líderes y a políticos, por ejemplo, en la Cuauhtémoc –aseguró-, un negocio de casi 240 millones de pesos mensuales. Afirma que tal cantidad no es reportada a la Tesorería Local y termina en los bolsillos de los funcionarios que sólo llegan a gobernar por dos años y luego se van a ser diputados o senadores.  

Ante vecinos del Conjunto Habitacional Ciprés de la colonia Atlampa, afirmó que llegó el momento de que los ciudadanos recuperen el control de la Cuauhtémoc, y que buscará un diálogo con los vecinos, para recuperar espacios, y, sobre todo, exigir que los recursos de la demarcación se queden ahí. Anunció que, de contar con las preferencias electorales, terminará con ese negocio y buscará el diálogo con el comercio ambulante para integrarse a la vida laboral regular. 

“Este déficit de dinero y de gente que lo sepa administrar de verdad, demanda propuestas, como la de la creación de un fideicomiso formado por 34 firmas (de igual número de colonias) para evitar que sus recursos sean manejados por manos ajenas”, subrayó. 

 “Superbarrio” participó en las pasadas elecciones de 2018 como aspirante a jefe de Gobierno, representando al Partido Humanista.  

guillermo.pumageneracion1979@gmail.com