Rafael Lulet 

Arrancó el funcionamiento del nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en Santa Lucía, solo una aerolínea internacional operó la cual fue Conviasa, de Venezuela, siendo el único itinerario a Caracas, mientras en vuelos nacionales son Volaris con dos rutas a Tijuana y Cancún, VivaAerobus a Monterrey, así como a Guadalajara, por último, Aeroméxico con vuelos diarios a Mérida y Villahermosa. 

El problema sigue siendo latente con la arquitectura de dichas instalaciones, las cuales han sido muy criticadas por no estar a la altura de los aeropuertos internacionales en el mundo, pero como lo han mencionado algunos especialistas, el Felipe Ángeles, no fue diseñado para sustituir el Benito Juárez, sino para despresurizarlo, pero si no logra hacer reducir el 30 por ciento del flujo de pasajeros en los siguientes meses, pronto se convertirá en una terminal aérea regional. 

Tal como se prevé, es posible que el Felipe Ángeles, solo logre ayudar al aeropuerto de la Ciudad de México en un 10 por ciento de la saturación contemplada actualmente, siendo ese número nada significativo, con esto, es posible tener unas instalaciones subutilizadas en un corto tiempo las cuales en dos años se vería el fracaso de la terminal aérea; viéndolo en números, tal como lo publicó la Auditoría Superior de la Federación, el costo de haberse construido en Santa Lucia, agregando a la cancelación de las instalaciones de Texcoco, resultó ser más caro de lo predicho, para ser exactos el cálculo se estima en 100 millones de pesos más, por la penalización de contratos. 

Por otro lado, el poco interés que han manifestado los pasajeros por optar viajar vía el Felipe Ángeles es otro de los inconvenientes, pese a toda la promoción hecha por López Obrador sobre su obra sexenal, sigue siendo poco atractivo, y esto se debe a los tiempos de traslados, además de las pocas alternativas para moverse ya sea en automóvil como en transporte público, tan solo tomar un taxi o Uber desde el sur de la Ciudad de México, se calcula un costo de mil 102 pesos aproximadamente, montos calculados a las 7 de la mañana, sin considerar las horas de tráfico donde se estima un gasto mayor y claro, casi tres horas para llegar. 

Al final saldría más caro el intentar trasladarse desde la Ciudad de México ya sea en taxi o Uber, que el costo del billete de un vuelo sencillo a destinos como Acapulco, sin mencionar el periodo invertido, a lo cual, haciendo un pequeño análisis, el trasladarse a dicho destino en autobús, sería de 5 horas y media, casi resultando lo mismo en tiempo si lo realizamos en avión saliendo desde el Felipe Ángeles y mucho más costoso. 

Tal como se observa, el aeropuerto de Santa Lucia, no logrará el objetivo planteado en el gobierno de Peña Nieto ante la urgencia de desaturar el Benito Juárez de la Ciudad de México, que en poco tiempo se debió construir una segunda pista para no llegar al límite, pero eso solo fue un paliativo a corto plazo, de ahí el proyecto de una nueva terminal aérea contemplada en Texcoco para lograrlo, sin embargo, ante la terquedad de un gobernante como Obrador, no solo va a resultar ineficaz sino caro, y con eso, no nos extrañemos el planteamiento de otro proyecto aeroportuario en la siguiente administración federal por la necesidad que se tiene.