Bernardo López
Excelente trabajo se realizó entre los intrincados hilos de la diplomacia y las relaciones públicas, oficial o extraoficial, para lograr que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundiera en el Foro de Davos que con México “creo que vamos muy bien”.
Con las declaraciones del republicano, la jefa del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo, obtuvo una victoria contundente en el asunto de los aranceles que propone imponer el gobierno estadounidense, mientras en todos los espacios políticos, económicos y sociales mexicanos dominaba la pesadumbre: “es importante siempre tener la cabeza fría”, recomendó la mandataria.
Una de las primeras señales que permitían un espacio para el diálogo y la negociación fue que Trump aplazara hasta febrero la imposición de los aranceles de 25 por ciento sobre las importaciones de los vecinos norteamericanos, sin embargo, el tiempo corría en contra de México para lograr convencer al republicano sobre las bondades de las relaciones bilaterales.
La propuesta del republicano no es nueva, pues acciones similares se implementaron en 1930, sin embargo, en esa época provocaron la destrucción del comercio internacional e intensificó la Gran Depresión. También trajo inflación y redujo la capacidad de otros países de comprar productos hechos en Estados Unidos.
La iniciativa sobre cobrar aranceles llamada Smoot-Hawley alarmó a los economistas de aquellos tiempos; los expertos pidieron al presidente Herbert Hoover vetarla. Henry Ford fue uno de los empresarios que acudieron personalmente a la Casa Blanca para solicitar que no se llevara a cabo tal proyecto, no obstante, el jefe del ejecutivo aprobó la medida de 20 por ciento de aranceles miles de productos de importación.
Ante esas acciones, al menos 20 países respondieron con aranceles a productos provenientes de Estados Unidos, con lo que derivó en una guerra comercial internacional. El intercambio mundial se desplomó 65 por ciento, mientras los mercados de valores volvieron a caerse. Las exportaciones de Estados Unidos apenas alcanzaron los 2.5 mil millones de dólares en 1932, cuando en 1929 eran de 7 mil millones.Desactivar las fricciones entre los gobiernos de Sheinbaum y Trump es el mejor escenario para México, pues entre esos posibles desacuerdos que pudieran generarse a lo largo de sus administraciones existe la posibilidad de que se aborden mediante la negociación y el diálogo. Esperemos que este camino se mantenga. La mandataria comienza a mostrar sus capacidades, no se le debe regatear este triunfo.












