• Baja en presupuesto ambiental, de graves consecuencias: JGA
  • En marcha la sexta extinción masiva: especialistas

Miguel A. Rocha Valencia

Uno de los peores fenómenos que enfrenta la humanidad es el cambio climático; es un enemigo que no lo percibimos, muchas veces ignoramos y planteamos que al final de cuentas a nosotros no nos afectará. Vemos lejanos sus efectos cuando en realidad ya inciden en nuestra calidad de vida, especialmente de quienes habitan la zona metropolitana de la Ciudad de México.

Tan grave es el tema que, según datos oficiales, de los 253 días transcurridos este año, en la Ciudad de México se han registrado únicamente 82 “días limpios”. Se registraron cinco contingencias ambientales, incluyendo una extraordinaria debido a los altos niveles de ozono y partículas PM 2.5.

Uno de los efectos que no vemos, es que, de acuerdo con Andrés García, del Instituto de Biología de la UNAM, a nivel global, hay preocupación por la disminución de poblaciones de insectos debido al cambio climático y sus implicaciones en los ecosistemas.

Ello implica que los mecanismos de resiliencia de la Tierra están tan afectados por la crisis ambiental que al planeta le falta tiempo para recuperarse de lo que ya se conoce como la sexta extinción masiva, que está en marcha, advierte.

De ahí que independientemente del rechazo persistente de quienes son mayoría en el Congreso de la Ciudad de México al punto de acuerdo, presentado por el diputado Jorge Gaviño Ambriz, no se puede ignorar que cualquier disminución al presupuesto para combatir o mitigar los efectos de la contaminación ambiental en la capital, es preocupante.

Parecería necedad, pero suena más a una advertencia que el gobierno debe escuchar, especialmente cuando quien lo encabeza, se presume especialista en la materia.

Y es que la disminución del 90 por ciento al presupuesto del programa de calidad del aire y verificación vehicular en el proyecto de Egresos de la federación para el próximo año, implica que dejarán de atenderse áreas prioritarias para mantener al menos, los niveles actuales.

En dicho proyecto se contempla reducir el presupuesto, que ya de por sí es mínimo, de cuatro millones 172 mil 363 pesos, pasó a sólo 336 mil 576 pesos, sin que exista ningún sustento técnico para ello.

Sucede, pero con diferente nivel de dramatismo, lo que está pasando en el sector salud, donde los presuntos “ahorros” atentan contra la vida. La inmediatez es lo distinto.

No olvidemos que en el Valle de México se han presentado crisis ambientales graves como la ocurrida del nueve al 18 de mayo derivado de la presencia excesiva de partículas PM 2.5 que afectan la frecuencia cardíaca y son muy peligrosas para la cantidad cada vez mayor de enfermos de hipertensión, función pulmonar, y se pueden incorporar directamente al torrente sanguíneo.

Fue tan grave que la alerta se extendió a los estados colindantes: Hidalgo, Puebla, Estado de México y Tlaxcala, donde debieron tomarse medidas urgentes.

La advertencia de Gaviño Ambriz, quien es doctor en la materia, estima que cualquier reducción o modificación al presupuesto destinado a mejorar la calidad del aire, que es un esfuerzo que por décadas se ha venido construyendo en la Zona Metropolitana, debe preocuparnos.

Gaviño Ambriz coincide con Andrés García y Bradford C. Lister, de la Rensselaer Polytechnic University, en que un colapso ambiental sería de proporciones mayores.

Estos últimos apuntan que, en materia de insectos, un millón de especies están en riesgo de desaparecer debido al cambio climático, lo cual afectará los ecosistemas.

“Los mecanismos de resiliencia de la Tierra están tan afectados por la crisis ambiental que al planeta le falta tiempo para recuperarse de lo que ya se conoce como la sexta extinción masiva”, advierten.

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