Bernardo López
Los ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas azucaradas, refrescos, cigarros, apuestas, sorteos y videojuegos violentos son buenas medidas para paliar el enorme daño a la salud que provocan estos productos.
No se trata de prohibir, pues las personas deben tener la libertad de consumir el producto que más le plazca, sin embargo, las consecuencias del exceso en el consumo de las mercancías antes mencionadas se descargan en los servicios de salud.
Obesidad, diabetes, EPOC, ludopatía son las consecuencias más visibles de excederse en consumir esos productos, por lo tanto, es primordial que el gobierno tenga recursos para atender estos problemas de salud.
Así, se propone un ajuste en 2026 para que los refrescos tengan un aumento del 86% por cada litro en su precio final; los tabacos y sus derivados, un incremento del 32%; las apuestas y sorteos, suben 50%; mientras que los videojuegos violentos costarán 8% más.
En el estudio “Sobrepeso e Integración Económica en México”, de Eduardo Loría y Emmanuel Salas, se plantea como hipótesis el incremento de la obesidad y sobrepeso en el país asociada a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
La investigación señala que, conforme a datos de la OMS (2014), la obesidad en el mundo se ha duplicado desde la década de los ochenta, y nuestro país ha sido considerado en el primer lugar en este problema, en niños y adultos.
Los autores explican que los cambios de estilos de vida en Estados Unidos son parte del problema, pues desde la década de 1960 ha incrementado la talla de los estadounidenses debido al aumento de la cantidad de calorías ingeridas, pues cada vez consumen menos alimentos frescos cocinados en casa y cada vez más dependen de productos industrializados [ultraprocesados].
En una gráfica que presentan los autores se puede observar que a principios de los 90’s se dispara el porcentaje en la prevalencia de la obesidad en adultos en México, que pasa de menos del 10 por ciento al 30 por ciento.
Mencionan que para el 2012 se calculó el costo de atención por paciente mexicano diabético en 704 dólares, lo que se tradujo en 15 por ciento del presupuesto para salud; 17 por ciento para 2013. En total representó un gasto superior a los 105 mil millones de pesos (siete mil 784 millones de dólares) entre costos directos e indirectos: desde el tratamiento hasta el precio de las complicaciones y la mortalidad temprana.
Con gran acierto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que los recursos recaudados por estos gravámenes serán utilizados para crear un fondo para atender los padecimientos derivados del consumo en exceso de esos productos.














