Ivette Estrada

 Compartir la mente es una invitación extraña. Sin embargo, es lo que hacemos de manera cotidiana al conversar, intercambiar momentos y hasta sostener una cita romántica. Sin embargo, nadie se había atrevido a develar los mecanismos de lo que vulgarmente llamamos “química”: esa extraña atracción que nos sintoniza con el otro.

Hoy la neuroquímica devela algunos secretos para conformar mejores interacciones con los otros. Los empleamos para generar exitosos equipos de trabajo, lazos familiares más fuertes, tener nuevos amigos e incluso potencializar un romance.

¿Cómo creamos una mentalidad compartida, en que se basa la seducción neuronal? Algunos factores son éstos:

A través del contacto visual. Los escáneres cerebrales muestran que cuando las personas hacen contacto visual, la sincronía aumenta. El contacto visual activa el sistema de neuronas espejo y el cerebelo de las personas involucradas en la mirada social. Nos ayuda a prepararnos para entender las acciones e intenciones de los demás.

Un estudio de la universidad de Wharton, mostró cómo dos minutos de contacto visual sostenido entre maestros y estudiantes en el aula resultaron en una mayor sincronía neuronal, un mayor compromiso y la posterior mejora en el rendimiento.

Otra manera de compartir la mente es a través del propósito compartido.  Identificar la meta del grupo es una forma de crear un terreno común que trasciende las características demográficas o personales. Al establecer deliberadamente un objetivo común, los líderes pueden maximizar la inclusión, la colaboración y el éxito de los integrantes de un equipo.

Esto también opera en las relaciones uno a uno, familiares y sociales. Cundo se logra establecer una meta común se fortalece el compromiso entre ambas partes. Es el elemento que genera gran compenetración y sentido de pertenencia.

Ahora, también a través de conversaciones más profundas se logra el fortalecer los vínculos con otros. Al fomentar la discusión de temas significativos, basados en valores, se corta el chat estándar a nivel de superficie. Entonces se crean conexiones sustanciales más rápido.

Una táctica más, que asumimos intuitivamente y ahora la ciencia nos da la razón, es pasar más tiempo juntos.

La confianza y el afecto tienden a aumentar cuando compartes la compañía de alguien más a menudo. Una investigación de Gallup confirma una relación entre la rotación y el rendimiento del equipo: Cuando los integrantes del grupo se sienten más interconectados, tienen casi el 60% menos de rotación y obtienen una puntuación en el 20% superior para el compromiso.

Por otra parte, la investigación del MIT-Sloan muestra que los eventos sociales organizados por la empresa, como las horas felices y las excursiones de formación de equipos, se asocian con mayores tasas de retención. Los estudios de neurociencia también documentan que cuanto más tiempo pasan las personas entre sí, mayor sincronía exhiben.

La gratitud personal, por otra parte, es una herramienta significativa de la seducción cerebral. Al hacerle saber a alguien cuánto lo aprecias puede aumentar los sentimientos prosociales en ambos lados, porque la persona que expresa la gratitud obtiene el mismo impulso en felicidad que la que la recibe. Como líder, conviene asegurarse de expresar gratitud al equipo.

Ahora vamos con una preciosa e insólita herramienta: música. Siempre mejorará nuestro estado de ánimo y nos predispondrá a mejores relaciones con los demás. En los equipos de trabajao se emplea al principio de la reunión para tener más y mejor participación de los integrantes del grupo.

Esos son los principales elementos para una seducción neuronal.