Rafael H. Rivera Puebla

Uno de los desastres que se consideran como antecedentes formales de la creación del Sistema Nacional de Protección Civil, fueron precisamente las explosiones del 19 de noviembre de 1984 en San Juanico.

No cabe duda de que la magnitud de las explosiones hizo que se volvieran objeto de estudio, en particular por dos aspectos, por un lado, el efecto de las explosiones de tanques de gran magnitud y por otro, el fenómeno asociado al establecimiento de asentamientos humanos en zonas de tan alto riesgo.

Llama también la atención, que, a pesar de ser considerado por las mismas autoridades de la Protección Civil como un antecedente de importancia, sin embargo, no se celebran jornadas académicas al respecto, con la finalidad de concientizar sobre este riesgo.

Tampoco se hacen ceremonias cívicas, solo vemos en las redes sociales, el homenaje que hacen los miembros de los cuerpos de emergencia que acudieron aquella madrugada, en la que amaneció por el norte de la ciudad.

Además, hay que recordar que hubo dos incidentes más, uno en 1990 y otro en 1996 por lo que a pesar de que las instalaciones donde se dio el de 1984 ya no se encontraban en operación.

Esto hace suponer que más allá de una conmemoración, o de un Simulacro Nacional con hipótesis de riesgo Químico-tecnológico, lo que realmente hace falta es aplicar la normatividad en materia de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.

Mucho falta por hacer y no necesariamente son simulacros, si no avanzar en la prevención desde la política pública, la aplicación de la normatividad, y el cumplimiento por parte de la autoridad ya sea federal o local.

37 años han pasado y todavía se le debe mucho a las víctimas, al menos que no volviera a suceder, pero eso no sucedió.