Rafael H. Rivera Puebla
Ya son casi 35 años de la publicación de las Bases para la Creación del Sistema Nacional de Protección Civil y todavía hay una percepción disasociada entre lo que es y lo que la población considera lo que hacen las Unidades de Protección Civil de los diferentes órdenes de gobierno.
Por un lado, una gran parte de la población en general considera que el personal operativo de Protección Civil, debiera ser quienes realicen las tareas directas de prehospitalario, bomberos, rescatistas, que ante cualquier eventualidad derivada de un fenómeno ya sea de origen natural o antrópico realice todas las tareas pertinentes para mitigar los riesgos y tocar puerta por puerta en cada domicilio susceptible o no de sufrir algún daño.
Por otro lado, la Ley de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la CDMX, establece que: “Es la acción solidaria y participativa, que en consideración tanto de los Riesgos de origen natural o antrópico como de los efectos adversos de los fenómenos Perturbadores prevé la coordinación y conservación de los sectores público, privado y social en el marco del Sistema…” es decir, la participación de cada sector de la sociedad organizada y de los gobiernos de las alcaldías.
Las diferentes UGIRPC tratan de ir precisamente por un justo medio, buscando como primer equipo de respuesta hacer frente a las emergencias que se suscitan día a día en cada una de las demarcaciones, coordinando los esfuerzos de las diferentes áreas operativas de sus ámbitos de competencia.
En fin, además de promocionar la capacitación y conformación de Brigadas comunitarias, también se debe incluir dentro de la Cultura de la Protección Civil el alcance de ésta o en su caso, ampliar su marco de actuación.















