Rafael H. Rivera P.
El Centro Regulador, dentro de sus funciones, concentraría los recursos hospitalarios para que cuando cualquiera de los servicios de atención prehospitalaria, requiriera trasladar para su atención final se asignaría, no solo hospital, sino hasta médico para su recepción.
Sin embargo, la realidad ha golpeado de nuevo a los servicios prehospitalarios, que al regular, reciben un folio y al llegar al hospital asignado, resulta que el médico ya no labora en ese lugar desde hacía meses, o años.
¿La falla es de del Centro Regulador?, no necesariamente, ya que hacen su mejor esfuerzo, ¿entonces tenemos que apuntar a los servicios hospitalarios que hacen lo posible para recibir pacientes en salas de urgencias saturadas?
Tendríamos que regresar unos años atrás para encontrar las respuestas en el sistema de salud cuasi colapsado y empezar a resolver parte del problema.
La pandemia, reveló una realidad que era secreto a voces, el sistema de salud se encuentra muy dañado, a eso se le suma la carga adicional por hospitalizaciones COVID y las atenciones diarias que entran a las salas de urgencias.
Además, se han sumado las ausencias que se registraron por encontrarse en riesgo de contagio y antes de ello, permisos, vacaciones, días económicos y faltas del personal, con una crisis en algunos centros hospitalarios en materia de capital humano disponible.
Ahora que vamos transitando a una nueva normalidad, es buen momento de revisar los grandes pendientes que hay en materia de servicios en las salas de urgencia hospitalarias, para que la cadena de servicio fluya de manera constante y con la menor cantidad de contratiempos.
El CRUM es una institución que debe ser fortalecida para su mejor funcionamiento.
















