Pedro Flores
En forma definitiva el sexenio de AMLO está cayendo en el bajo impacto, las personas que se encargan de proporcionarle los otros datos lo tienen fuera de la realidad, decir que el pueblo está contento, cuando aumenta la pobreza extrema que pasó 8.7 millones de personas en 2018 a 10.8 millones de personas en 2022, que es un incremento de 24 por ciento; que han bajado los delitos de alto impacto cuando su mandato se perfila como el más violento en la historia contemporánea, lo ha llevado a la baja.
Por principio habría que conocer quién cataloga si el delito es de alto o bajo impacto, porque si preguntamos a un ciudadano a quien una bala perdida le mató a un familiar, para esa persona es un delito de alto impacto con graves consecuencias, pero para el gobierno sólo puede ser UN DAÑO COLATERAL.
Para un ciclista, que le roben su bicicleta que es su sustento o medio de transporte, para el gobierno es un delito de bajo impacto, pero para el afectado es de altísimo impacto, igual sucede con el robo a vehículos automotor y que decir de los comerciantes que con trabajos inician un negocio y son víctimas de extorsión; de ahí que sería muy interesante quien en el gobierno califica si es bajo o alto el tipo de delitos… ¿Alguien que trae escolta?
A nivel nacional los voceros aseguran que hay buenos resultados con la política de “Abrazos y no Balazos”, pero la realidad ha fracasado y eso ya ha sido reconocido internacionalmente por publicaciones como “El País” de España, el New York Times de EU y “The Economist” de Inglaterra; por otro lado, los datos recabados por el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) obtenidos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) son muy claros
Al comparar enero de 2022 con enero de 2023 se observa que se registró un incremento en 12 de los 16 delitos: homicidio doloso por número de delitos (+6.9%), homicidio doloso por número de víctimas (+6.4%), extorsión (+16.0%), robo total (+4.6%), robo a casa habitación (+1.7%), robo de vehículo automotor (+1.7%), robo a transportista (+19.2%), otros robos (+7.2%), violencia familiar (+22.9%), trata de personas (+21.3%), narcomenudeo (+7.5%) y otros delitos (+10.9%) y los feminicidios en 11.4%.
Este estado de emergencia que vive el país, es consecuencia de una total falta de distribución de responsabilidades de las instituciones policíacas por parte del gobierno, que no tiene la menor idea de cómo atacar a la delincuencia desorganizada y menos a la organizada, ya que no es lo mismo detener a un delincuente “infraganti” que saber qué hacer ante un feminicidio, un robos a casa habitación, disturbios en un estadio de futbol , el tráfico de armas, de drogas y los homicidios relacionados con dicha actividad. La ocupación de caminos rurales y pueblos por parte de grupos armados para despojar de tierras a campesinos.
Los otros datos, ya no convencen a nadie, el pueblo sabio vive otra visión de su entorno que no está reflejada en las “Mañaneras” la canasta básica ha subido en 11%, no alcanza para nada aumenta la pobreza extrema que pasó 8.7 millones de personas en 2018 a 10.8 millones de personas es un incremento de 24 por ciento y de inseguridad ni hablar, los números son fríos y demuestran que el gobierno es ineficiente y la estrategia está equivocada y que no cambiará.
México está viviendo un Post Guacamayaso, en donde se exhibió a un presidente vulnerable, cuyos males le aquejan más seguido y sus decisiones empiezan a no ser tan claras, con un MORENA totalmente dividido, con unas “corcholatas” que ante la salud del presidente, están tomando su camino y haciendo sus alianzas, con un ejército empoderado y con una inseguridad a todo lo que da… el problema está que AMLO dice que:” Todo va bien”, aunque la gente ya sabe del bajo impacto de sus declaraciones porque las padece a diario.












