Plazas, mercados, jardines, palacios y una increíble diversidad cultural han posicionado a Marrakech dentro de los destinos más atractivos a nivel mundial.

Además de haber sido una ciudad imperial, en donde sucesivas dinastías han dejado su huella en la historia, una vibrante oleada de expatriados europeos agregan aún más complejidad al tejido cultural de esta urbe del norte de África.

Una ciudad altamente estimulante debido a su carácter multifacético. Marrakech se divide en dos partes, una antigua y una moderna. La parte antigua se compone por un laberinto interminable de callejones. Representa su lado más tradicional y está delimitada por las murallas rosadas de la antigua medina, donde la gente se pierde entre la maraña de zocos de colores contrastantes y el famoso mercado de Jemaa el Fnaa.

La parte moderna comprende los barrios de moda de Hivernage y Gueliz, donde galerías contemporáneas, restaurantes, locales de moda y sofisticadas boutiques compiten por llamar la atención del viajero, junto al colorido Jardín Majorelle y otras gemas de estilo Art Déco como el Es Saadi Marrakech.

Marrakech es famosa por sus espléndidos jardines, al punto que se ha ganado el título de la “Ciudad de los Jardines”. Para los árabes simbolizan la suntuosidad, y ofrecen un escape al paisaje desértico imperante en la zona.