Lugar: territorio internacional de las Naciones Unidas, Nueva York 

Fecha: septiembre de 2022  

Por instrucciones del presidente López Obrador, el canciller Marcelo Ebrard sube a la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas para presentar formalmente, frente a los demás jefes de Estado, una propuesta nacida en Palacio Nacional y trabajada cuidadosamente junto al Dr. Juan Ramón de la Fuente. En tono serio y con voz profunda, Marcelo toma el micrófono para dirigirse a Narendra Modi (primer ministro de la India), António Guterres (secretario general de la ONU) y al papa Francisco: su misión, si deciden aceptarla, será dialogar con Rusia para conseguir la paz en Ucrania porque se está tardando mucho, la inflación nos está pegando a todos, ya van muchos muertos y la ONU se ha convertido en un florero. También deberán: «de inmediato o al mismo tiempo” —según lo ha dicho el presidente Andrés Manuel —, «conseguir una tregua de cinco años, cuando menos, sin pruebas nucleares, sin amenazas, sin intervenciones, sin estar participando en conflictos internos” para “relajar el ambiente en el mundo” y que los gobiernos se puedan dedicar a atender las necesidades de cada nación. Qué buen plan, ¿cómo no se le había ocurrido a nadie antes? 

Esta escena, que más bien parece ensoñación, es en realidad la idea que nuestro primer mandatario ha venido elaborando desde hace más de un mes y que seguramente el canciller temía que fuera a recaer en él, como finalmente sucedió. Lamentablemente para el canciller Ebrard, él no puede decidir si acepta la misión o no. Lo que recibió es una instrucción presidencial que se debe acatar y cumplir a cabalidad y con lealtad ciega, como las Fuerzas Armadas, justo como le gusta al presidente (que estará dándole su apoyo moral, pero desde lejos). 

Imagino al señor canciller, una persona brillante, echando mano de toda su cultura y conocimiento para dotar con algo de cordura esta incoherencia por encargo e intentar llevarla a cabo con estoicismo y gallardía. ¿Podrá convencer a los susodichos de tan disímbola misión? Si lo logra, además de conseguir la paz mundial y llevar a la humanidad a una era de prosperidad, no habrá corcholata que se le pueda poner enfrente. 

Buena suerte, señor Modi, papa Francisco y secretario general Guterres. Y recuerden: como siempre, si alguno de los agentes es capturado o fracasa en la misión, el Cuartel General de la Cuarta Transformación negará cualquier conocimiento de sus acciones. Este artículo se autodestruirá en cinco segundos.