Jesús Corona Osornio
No es difícil ser gobierno cuando se tienen todos los recursos materiales, económicos y hasta la facultad de otorgar embajadas y otra suerte de nombramientos a sabiendas de que muy pocos o casi nadie se atrevería negarle un favor al Ciudadano presidente, es parte de la política y su pragmatismo. No es para morir de un susto, pero es altamente reprobable cuando lo que se juega es el futuro de una nación.
Carlos Miguel Aysa Damas cambió el sentido de su voto para favorecer la propuesta de Reforma Eléctrica del Ejecutivo, dejando de lado el voto de su bancada que es contrario a la citada propuesta. El Partido Revolucionario Institucional reaccionó de inmediato condenando la acción del diputado Aysa, cuyo padre ha sido propuesto por el ciudadano López como embajador ante República Dominicana.
Sin lugar a dudas dicho país no tendrá ninguna objeción, aunque el problema pareciera interno, podría ser conflictivo que un representante haya obtenido esa embajada a cambio de un voto para una reforma que, de ser aprobada, nos haría retroceder cincuenta años, solo por el capricho de un personaje, a quién por cierto últimamente todo le sale mal. Un aeropuerto sin vuelos, un Tren al que cada día le salen opositores, sin filias partidistas, ambientalistas, ecologistas que ven como podría desaparecer la flora, la fauna y los cenotes y ríos subterráneos por la construcción de un capricho presidencial.
La refinería de Dos Bocas cuyos costos se han duplicado y no hay motivos para creer que habrá de ser terminada en la fecha anunciada por la Presidencia de la República, es otro punto de contaminación.
Deer Park no es ni de broma una buena operación para las finanzas de México, es deuda y su producción no es lo suficiente para que el país deje de importar gasolinas. Su costo es elevado y tardara muchos años en ser liquidada.
La Reforma Eléctrica es un mal negocio, la firma del T-MEC obliga a México a cumplir toda una serie de compromisos, entre otros el impulso a las energías limpias y renovables, el abandono paulatino de los combustibles fósiles, mismos que no se cumplirían de ser aprobada la dichosa reforma.
Demandas, sanciones y multas millonarias esperarían a México, y ni Canadá ni los Estados Unidos de Norteamérica se quedarían de brazos cruzados, las batallas dejarían a México sin recursos, estresado financieramente y sume usted las que provengan de la Comunidad Europea que tampoco abandonaría a sus miembros.
El señor López no tiene una visión sofisticada del ámbito internacional, ni entiende cómo operan las relaciones no solo las diplomáticas, también las financieras, por más bravuconadas que exhale en contra de EU, los gringos tendrán un as bajo la manga para obligar a López a bajar la guardia y hasta ser muy prudente con sus silencios.
Y volviendo al tema de la embajada ante República Dominicana, no es cómodo contemplar la falta de respeto de nuestro gobierno ante naciones amigas e irreprochables como los dominicanos.
En mi opinión es inmoral designar a un personaje manchado por lo que a todas luces a sido un intercambio, banal y vulgar, por mucho que quien haya votado sea el hijo, un imberbe político tan en pañales que aun su padre lo puede intercambiar cual premio de feria.
Una embajada bien vale la pena la vergüenza que de por vida llevaran padre e hijo, y no, no es para morir del susto, pero si para recordarles a los Aysa su ausencia de ética, honor y amor por México.
Hasta la próxima.













