Jonathan M. Castro-Figueroa P.
Es una planta marcada por la controversia. El cáñamo ha estado en el ojo del huracán principalmente por la creciente popularidad de los suplementos a base de CBD, que provienen de la misma planta del Cannabis, pero sin su ingrediente psicoactivo. Y es que esta planta tiene una infinidad de usos que nada tienen que ver con la que se fuma y es dueña de la mala fama, misma difamación que debemos eliminar.
Al ser considerada como una droga ilegal, la planta del cáñamo ha sido satanizada y prohibida en casi todo el mundo por sus efectos nocivos. Sin embargo, hasta hace relativamente poco, se han extendido las discusiones sobre la despenalización del cannabis para su cultivo y empleo con fines medicinales y en algunos países, también recreativos.
Los primeros cultivos
Los historiadores están convencidos, por los hallazgos arqueológicos, de que los chinos fueron los primeros en cultivar el cáñamo para emplearlo como alimento, ya que sus semillas son muy nutritivas. Con el tiempo, además del uso alimenticio, aprendieron que del tallo se podía obtener fibra para papel, cuerdas, ropa y más cosas, entre las que se encontraban medicamentos a base de esta planta, que usaban para el dolor reumático, la constipación intestinal y la malaria, entre otros padecimientos.
El primer registro que se tiene del empleo del cannabis como medicamento proviene de uno de los compendios de hierbas medicinales más antiguos del mundo, el «Clásico de las raíces y hierbas del Divino Granjero».
Más adelante, durante la dinastía Han, un médico de la época llamado Hua T’o Se fue el primero en realizar una cirugía con anestesia. Y para ello utilizó un anestésico muy innovador denominado mafeisan, (“polvo de ebullición del cannabis”). Incluso la palabra china para anestesia es “intoxicación por cannabis”.
En otras palabras, los usos medicinales del cannabis datan de miles de años, pero es hasta hace relativamente poco que la ciencia logró comprobar que las propiedades de esta planta para el tratamiento de una gran variedad de enfermedades son reales y comprobables mediante métodos científicos.
Desmitificando el Cannabis
Las discusiones que se llevan a cabo actualmente sobre la legalización del cannabis con fines medicinales tendrían que aprobarse sin grandes trámites en todo el mundo.
Lo que sucede es que existe una gran desinformación en torno al cáñamo. Frecuentemente, se cree que los medicamentos a base de cannabis, aunque ayuden a curar ciertas enfermedades, pueden tener los mismos efectos de la parte que se fuma y que son las flores secas y enteras (los cogollos) de la planta femenina, porque, ya sabemos, hay plantas hembra, macho y hermafroditas.
Pero conozcamos la diferencia entre el THC y el CBD. Ambas son sustancias llamadas cannabinoides. Pero la primera, el THC, o Tetrahidrocannabinol, es un agente psicoactivo y el responsable de causar esos estados, primero de euforia y luego, de aletargamiento, porque al ser un depresor del sistema nervioso central; esta es la marihuana que se consume con fines recreativos. Mientras que el CBD, o cannabidiol, es el agente de la misma planta que tiene las propiedades medicinales, sin los efectos del THC.
Así que cuando veas un medicamento a base de CBD puedes estar seguro de que no te pondrá bobo y lento y, en cambio, puede ser efectivo contra el dolor, las náuseas y, últimamente, se ha descubierto también que ayuda en el tratamiento de los trastornos de ansiedad.













