Miguel Ángel López Farías
El himno nacional debería reescribirse: “un cínico en cada hijo te dio”… claro, millones se salvan, usted y yo sabemos quiénes no. Ser corruptos es una cosa y cuando lo combinamos con cinismo obtendremos crimínales detrás de un membrete, pero quitemos polvo a esta trama, la línea dorada nació para lo que ayer se capitula: el anuncio de una tragedia que fue grabada cuadro por cuadro ,en cámara lenta por parte de muchos vecinos que sin ser técnicos sabían que algo iba a ocurrir, las grietas en una “ballena” que gritaba que en cualquier momento colapsaría… pero eso se sabía y las proféticas escrituras de la pesadillezca “cuatrote“ se cumplieron.
Más cruces para este extenso panteón nacional, los de COVID y los de cáncer, junto con los de la violencia vayan haciéndole un huequito a los de la línea 12… total, así son los legados en el reino de los iluminados.
¿A quién culparán? Le apuesto que a ninguno de los que hoy dan conferencias mañaneras y vespertinas, ellos no… ¿Qué tal Mancera? No sería extraño si seguimos la lógica de la justicia del imperio, Mancera investigó al iniciador de la 12 y después volvió a subir el “switch”… la 12 volvió a rodar, hasta que el lunes negro apareció.
Nunca una tragedia había sido tan “anunciada“, y nunca habíamos sido testigos de la extraña solidez de un personaje como Florencia Serranía, una directora del metro intocable, protegida desde la puerta mariana en Palacio… sospechosa de ser la portadora de enormes negocios y de una agenda oculta controlada por la poderosa mano del dueño de la caja registradora, de “ya saben quién”.
Serranía se convierte en el cruce de todos los caminos, desde la poderosa caja del metro hasta la construcción del Tren Maya, jugadora clave de las rutas del dinero… en serio, que sabe ella que la convierte en inamovible, al grado de que es a todas luces uno de los mayores lastres para las aspiraciones presidenciales de Claudia Sheinbaum, quien sabe que su directora del metro y las largas excusas le ganan el fin de su carrera.
Y lo terrible es que aún no concluye este invierno mexicano, solo hasta que los huesos nos duelan o despertemos con algo de dignidad para generar nuestra propia primavera mexica. Cuantos muertos más ¿para qué nos duela ?














