Carlos Lara Moreno / @CarlosLaraM81 

Señor Periodista. Hemos vivido tiempos muy tristes. Hasta el día de hoy, el coronavirus sigue siendo uno de los problemas que afectan a los mexicanos. Lamentablemente, hace unos días se rompió la barrera de los 100 mil muertos por esta enfermedad.  

Son más de 100 mil personas que murieron, en algunos casos por necesidad y en otros por la poca importancia de tener cuidado con el virus.  

Señor Periodista, es sabido que la pandemia en México se ha politizado. Estamos a nueve meses del inicio de la crisis. El primer signo de politización se dio cuando Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, afirmara que “el presidente era una fuerza moral y no de contagio”, cuando se preguntó sobre las medidas que se tomarían en torno a la figura presidencial.  

Otro de los momentos, fue el desdén del presidente Andrés Manuel López Obrador al uso del cubrebocas. Se imagina, Señor Periodista, cuántas vidas se pudieron haber salvado si desde el Gobierno se hubiese promovido el uso de ese artefacto o, mejor dicho, cuántas personas pudieron haber prevenido el contagio.  

Los más pobres son los que han padecido está situación de mortandad.  

De acuerdo al estudio “Mortalidad por Covid-19 en México. Notas Preliminares para un Perfil Sociodemográfico”, elaborado por Héctor Hiram Hernández Bringas, investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los sectores más desprotegidos y pobres del país son los que han aportado ya el 84 por ciento de los decesos por Covid-19. (J. Jesús Lemus. NYT en español. 13 de julio).  

Según esta nota, “los primeros contagiados por Covid-19 fueron obligados a la cuarentena, de manera rápida el coronavirus dejó al sector privilegiado para anidarse entre los grupos sociales más desprotegidos tanto de servicios como económicamente, principalmente desempleados, amas de casa, jornaleros, jubilados, trabajadores del comercio ambulante, peones, artesanos, vigilantes y técnicos, entre otros”.  

En Milenio, en los últimos días se dio a conocer que las amas de casa son las que más han resentido los estragos del Covid. En la edición del pasado 17 de noviembre, Cecilia Ríos, reveló que de 99 mil 213 señoras de casa que dieron positivo a la enfermedad, 17 mil 330 perdieron la vida. De estas, 10 mil tenían entre 60 y 80 años y 613 solo tenían 40 años.  

También, se dio cuenta en este diario que 49 mujeres embarazadas murieron.  

“Los que fallecieron, fallecieron”, es la frase lapidaria de Hugo López-Gatell. Hay veces, Señor Periodista que no se comprende si, el subsecretario de Salud dice. Si piensa antes de hablar o solo se deja llevar por sus emociones. Tristemente, los mexicanos tenemos que padecer las malas decisiones de este gobierno de la Cuarta Transformación. No hay estrategia, no hay rumbo. El escudarse en el pasado. El que sí les dejó un desastre en el sector salud, son el gobierno y tuvieron tres meses para prepararse.  

Estamos cerca del 2021 y ahí será el momento de demostrarles que fallaron, que traicionaron al pueblo. Porque al final, todos estamos solos.