- Angustioso panorama rural con el paquete económico de egresos del gobierno “del cambio”, adolece de recursos y suprime programas imprescindibles para la actividad agropecuaria; además, va en contra de las promesas presidenciales de lograr la autosuficiencia y soberanía alimentaria
- 18 organizaciones campesinas alertan un agro mexicano desolador, devastado, árido y castigado
Guillermo Pimentel Balderas
Al presentar su Primer Informe de Gobierno (septiembre primero de 2019), el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que “el rescate al campo es fundamental para lograr el fortalecimiento de la economía popular y en la política productiva que lleva a cabo el Gobierno de México, representa una prioridad”.
A un año, en su Segundo Informe de Gobierno, solo se concretó el jefe del Ejecutivo a citar al poeta Carlos Pellicer: “que coman los que nos dan de comer”.
La realidad es que con adjetivos como: angustioso, desolador, devastado, árido, castigado y acuchillado, dan muestra del verdadero rostro del campo mexicano. Agricultores, agrónomos y transportistas rurales (adheridos a 18 organizaciones sociales y campesinas), ponen el dedo en la llaga y hacen un enérgico llamado a las legisladoras, legisladores y a todas las fracciones políticas representadas en el Congreso de la Unión a ver por el futuro del país y, sin distingos partidistas, unidos, luchar por un presupuesto justo y real para el agro nacional.
Alertan que existe una crítica situación que, pone en riesgo la productividad del agro mexicano y va en contra de las promesas presidenciales de lograr la autosuficiencia y soberanía alimentaria, pues, además de que este paquete económico del Gobierno de la Cuarta Transformación (4T) es injusto, aseguran que adolece de recursos y suprime programas imprescindibles para la actividad agropecuaria nacional. Le recuerdan al Presidente Andrés Manuel López Obrador que, en plena crisis sanitaria el campo dio la cara por la economía nacional y, le acentúan que los temas de salud y de seguridad alimentaria deben ser prioridad.
Hace unos días, las dirigencias nacionales de 18 organizaciones sociales y campesinos del país dieron a conocer a la opinión pública un posicionamiento respecto al Proyecto de Presupuesto de Egresos para el Campo 2021, que firman bajo el lema: “El Campo nos une” y en el cual advierten que vienen tiempo aún más difíciles por lo que piden “promover un presupuesto que blinde lo que más queremos: salud y alimentos en las mesas de las familias mexicanas”.
Entre estos organismos, está la Confederación Nacional Campesina (CNC), y en entrevista con este reportero, Víctor Manuel Galicia Ávila, miembro del Comité Ejecutivo Nacional, dijo que el proyecto de presupuesto de egresos que presentó el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, adolece de recursos y suprime programas, que de por sí eran pocos en administraciones anteriores, y que en ésta son menos, lo que quiere decir que el campo será doblemente castigado.
“Hay una preocupación mayor, porque el campo adolece de muchas carencias y rezagos que no han sido atendidos oportunamente por parte del gobierno federal, quien mantiene una postura en contra de brindar apoyos para enfrentar la crisis económica, sanitaria, y más humanitaria, por la muerte y desapariciones de mujeres, indígenas y líderes sociales, lo que evidencia la presencia de una crisis humanitaria y a punto de perder el privilegio de estar en las 15 economías del mundo por esta situación”, afirmó.
En plática –vía Internet- con José Durán Vera, líder de la Unión Campesina Democrática (UCD) –integrante del Congreso Agrario Permanente (CAP), con relación al contenido del documento que dieron a conocer públicamente, reforzó la petición de las dirigencias nacionales en el sentido de que exigen lo justo y siguen a favor que los apoyos se entreguen de manera directa a los productores.














