• Acusa a Ugalde de operar fraude de 2006 y exige auditar contratos del INE

Carlos Lara Moreno

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo arremetió contra el expresidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, a quien señaló como ejecutor del presunto fraude electoral de 2006, que atribuyó al entonces presidente Vicente Fox y a Felipe Calderón. Además, cuestionó la autoridad moral de exfuncionarios electorales para hablar de democracia y exigió investigar los contratos millonarios otorgados a empresas proveedoras de materiales electorales durante las últimas dos décadas.

Durante su conferencia Mañanera del Pueblo, en Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que Ugalde desempeñó un papel central en la controvertida elección presidencial de 2006, por lo que rechazó sus recientes posicionamientos sobre la renovación de la dirigencia del Instituto Nacional Electoral (INE).

“Él fue el articulador, el ejecutor del fraude electoral, fraguado por el propio Vicente Fox y Calderón. Él fue el ejecutor de ese fraude. ¿Qué calidad moral tiene? ¿Qué autoridad moral tiene Ugalde para hablar de democracia? Ninguna”, expresó.

Sheinbaum recomendó revisar el libro del exconsejero presidente, en el que, según afirmó, reconoce que su designación al frente del IFE estuvo vinculada con acuerdos políticos del PRI y con la intervención de Elba Esther Gordillo.

La titular del Ejecutivo federal también retomó recientes declaraciones de Vicente Fox, que interpretó como un reconocimiento de su intervención en el proceso electoral de 2006.

Afirmó que la negativa de las autoridades electorales de aquel entonces a realizar un recuento total de sufragios alimentó los cuestionamientos sobre la elección presidencial.

“Si hubieran querido democracia, hubieran abierto todas las casillas, todas”, sostuvo, al recordar la exigencia de contar “voto por voto, casilla por casilla”.

La presidenta extendió sus críticas a la elección presidencial de 2012, al señalar que las denuncias sobre presunta compra de votos mediante tarjetas Monex no recibieron, a su juicio, una respuesta suficiente de las autoridades electorales.

En otro frente, Sheinbaum cuestionó al también expresidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, por la permanencia de un esquema de contratación que, según señaló, permitió a dos grandes empresas concentrar durante más de 20 años la producción de mamparas, casillas y otros materiales electorales.

“Es curioso que Lorenzo Córdova, habiendo sido presidente del Instituto Nacional Electoral, no haya hecho nada para evitar que este duopolio se mantuviera produciendo los materiales electorales”, manifestó.

La mandataria consideró necesario determinar por qué las mismas compañías consiguieron contratos recurrentes tanto del INE como de los organismos públicos locales electorales (OPLE), pese a la existencia de otras empresas mexicanas con capacidad para fabricar esos insumos.

También recordó que la reforma electoral de 2014 amplió las facultades del Consejo General del INE, particularmente en la designación de consejeros electorales estatales, lo que, desde su perspectiva, obliga a revisar la responsabilidad institucional de las administraciones anteriores.

En ese contexto, señaló que Guadalupe Taddei Zavala fue designada consejera presidenta del organismo electoral de Sonora durante la gestión de Córdova, antes de asumir la presidencia del INE en 2023.

Sheinbaum insistió en que las investigaciones sobre presuntas irregularidades en las contrataciones no deben limitarse al periodo de Taddei, sino abarcar administraciones anteriores para determinar cuándo comenzó la concentración de proveedores y bajo qué condiciones se adjudicaron los contratos.

Por ello, llamó a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a profundizar las revisiones y realizar las auditorías correspondientes, con el propósito de esclarecer el destino de los recursos públicos utilizados en la adquisición de materiales electorales.

La mandataria también consideró positivo que la actual conducción del INE busque consensos para los nuevos nombramientos y garantice la organización de las elecciones de 2027, aunque advirtió que estos compromisos deben acompañarse de transparencia y una revisión integral del pasado del organismo.

Con ello, Sheinbaum colocó nuevamente en el centro del debate la actuación de las anteriores autoridades electorales y la contratación de proveedores del INE, al sostener que cualquier investigación debe comprender tanto las administraciones recientes como los antecedentes de los mecanismos de adjudicación.