María Victoria llegó con 30% de función cardiaca, un dato que los libros marcan como incompatible con la vida y con 99.9% de mortalidad, pero merecía vivir, por lo que el IMSS armó una cadena de rescate aéreo y 8 especialidades pediátricas para salvarla

Judith Sánchez Reyes

Lo que empezó como una emergencia en Campeche terminó como una de las historias de éxito más potentes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en lo que va de este 2026.

María Victoria, una paciente pediátrica, previamente sana, fue trasladada vía aérea de Campeche a Puebla en un estado de gravedad impresionante. En la unidad de origen, los intensivistas le realizaron un ecocardiograma: fracción de eyección de 30%. En los libros, ese número se lee como incompatible con la vida.

Su pronóstico inicial era devastador: malo para la vida y la función a corto plazo. Los índices de mortalidad lo confirmaban todo. PRISM III de 99.9%, SOFA 100%. Una mortalidad estimada del 95% a 5 días.

Estaba grave. Pero había un dato clave: antes de esto, estaba sana, por lo que merecía vivir con calidad de vida y  necesitaba una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos de Alta Especialidad, ya.

Fue el delegado de la unidad de origen quien solicitó apoyo a la División de Áreas Críticas y Auxiliares de Tratamiento. De esta forma el caso llegó al escritorio del Dr. Alejandro Ajoleza Sánchez, quien lo asignó a la Dra. Rosalinda Jiménez Aguilar, intensivista pediatra de nivel central a cargo de los pacientes graves en estado crítico a nivel nacional.

Con el apoyo de la Coordinadora de Unidades Médicas de Segundo Nivel, se gestionó el traslado aéreo inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) de Puebla.

Comienza la segunda batalla

El despliegue: 8 especialidades y tecnología de soporte vital

En la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos de Puebla se activó un manejo multidisciplinario completo: médicos intensivistas pediatras, cardiólogo, infectólogo, reumatólogo, neurólogo, pediatras, nefrólogo y hematóloga, todos pediatras, todos trabajando de la mano para hacer lo humanamente posible para que Victoria refrendará su nombre.

Los recursos utilizados fueron de terapia intensiva de vanguardia: ventilación mecánica, bombas de infusión, monitoreo continuo, BIS para medición de profundidad anestésica, ultrasonido y ecocardiografía a pie de cama.

La importancia del tratamiento integral

– Soporte ventilatorio: con destete progresivo hasta puntas nasales de alto flujo.

– Soporte hemodinámico: con fármacos inotrópicos y vasopresores para sostener la falla cardiaca.

– Soporte farmacológico: manejo antimicrobiano, antiviral, manejo dinámico de sedación y analgesia y tratamiento anticoagulante para evitar trombosis o embolia.

– Soporte nutricional: con sonda transpilorica y dieta elemental.

– Estudios y procedimientos: tomografía de cráneo y tórax, ecocardiografía seriada, medición de la vaina del nervio óptico, ultrasonido Doppler de ambas piernas, ultrasonido pulmonar, múltiples estudios de laboratorio, cultivos y PCR.

Para muchos esta terminología es dificile de entender y dimensionar, pero para los médicos especialistas fueron las herramientas con las que minuto a minuto, cada estudio tuvo un objetivo: evitar una secuela, anticipar una complicación, sostener una función y ayudar a que Victoria volviera con su familia.

El giro: de 95% de mortalidad a pronóstico positivo

De acuerdo a los especialistas, el proceso de recuperación llevará aproximadamente 6 meses con rehabilitación y atención multidisciplinaria continua.

Pero el pronóstico ya cambió por completo. De malo para la vida y la función, a bueno para la vida y la función. Con expectativa de una vida plena en los próximos años.

«Fue una decisión de salvar una vida que merecía vivir con calidad», resumió el equipo.

Al final, el caso de María Victoria nos lleva a la pregunta de cómo ayudó el IMSS y tiene una sola respuesta: le regresó la vida. No solo la salvó de entrar a quirófano. Le devolvió la posibilidad de volver a ser una niña sana, de festejar cumpelaños con su familia, de regresar en breve con sus compañeros de escuela, de tener un futuro. Eso sucede cuando 20 manos especializadas se toman entre sí para salva una vida.