- Pemex, barril sin fondo; Dos Bocas, capricho caro
Miguel A. Rocha Valencia
Esta vez le agradezco al presidente de la República que malgaste el dinero de los mexicanos a manos llenas en proyectos financieramente inviables, de alto costo y que incluso causarán problemas al país, con el único argumento de “me canso ganso” o “tomen para que aprendan”.
Le agradezco a nombre de millones de sus adversarios, fifís o conservadores, como tilda a quienes no coinciden con usted, que, en aras de un programa clientelar, construya una refinería en el lugar menos apropiado, que efectivamente es un paraíso, pero que se inunda con agua salada por estar abajo del nivel del mar.
Claro que, con la ingeniería adecuada y una mayor inversión, si se puede hacer una refinería y hasta un aeropuerto internacional si se quiere, pero el costo, será muy alto, frente a una rentabilidad no garantizada. Don Bocas, no costará los ocho mil millones de dólares que presume el presidente, serán mínimo diez mil y su utilidad, será menor. Al tiempo.
Pero lo peor, es que para entonces no sabemos cómo esté Pemex, si la paraestatal esté viva o hundida, ya que en lo que va del año, registra pérdidas por 173 mil millones de pesos, mucho más de lo que se supone costará Dos Bocas con 150 mil millones de pesos.
Insistimos en la rentabilidad de ese proyecto frente a otro mejor que incluye la reconfiguración a fondo de las actuales refinerías, especialmente Salamanca, Guanajuato; Salina Cruz, Oaxaca; Ciudad Madero, Tamaulipas; Minatitlán, Veracruz; Tula, Hidalgo y Cadereyta, Nuevo León.
Algunas de ellas, como Cadereyta y Salina Cruz, tienen capacidad para refinar el doble.
Para rehabilitar las seis, se requieren tres mil millones de dólares, es decir cerca de 30 mil millones de pesos, y desde luego, suficiente materia prima, para poder incrementar su producción en 700 mil o 900 mil barriles de refinados en conjunto al día.
Allá el presidente y sus caprichos donde se incluye el multimillonario desperdicio en Santa Lucía y el grave daño en caso de concretar el ferrocarril transpeninsular.
Lo cierto es que Pemex sigue en picada, se ha convertido en barril sin fondo; en el último trimestre perdió 87 mil millones de pesos, cantidad similar a la que se necesitaba para terminar el NAIM, y lo que falta.















