Carlos Ramos Padilla
Diría López Obrador “benditas redes sociales” y es que a través de esta herramienta es que se están desnudando los asuntos más relevantes del país sin que la autoridad cumpla con su responsabilidad. A través de valientes ciudadanos vemos como se increpa a Noroña en Europa, al hermano de López Obrador en un comedero, a Yunes trepando a un avión lo mismo que a Manuel Bartlet viajando a España en primera clase.
Así han pasado por los celulares los más altos personajes de la política y aquellos que viven bajo sospecha de ilícitos como Andrés López Beltrán en Japón, José Ramón López Beltrán en Disneylandia, Gonzalo López Beltrán en un estadio de las grandes ligas del béisbol, a Jesús Ernesto López en Londres o España, a Arturo Zaldivar de compras en el extranjero, a Amilcar Olán en Suiza, mientras el expresidente, escondido será la palabra?, desde hace dos años sin una aparición pública aún, sintiéndose el líder universal de la izquierda en Latinoamérica.
Pero las cosas no cuadran porque el gobierno señala que no ubica a varios de los señalados, pero ahí andan, en camionetas o aviones de lujo, en residencias o establecimiento de finas marcas, vamos hasta jugando golf. Veamos lo más reciente:
Amílcar Olán fue ubicado en Suiza por el periodista Irving Pimeda quien fue agredido por el empresario.
Las violaciones electoras de Andrea Chávez. Pedro Haces disfrutando corridas de toros en el viejo continente, El Rancho Izaguirre fue descubierto por padres buscadores dando cuenta de un verdadero campo de desaparición de seres humanos.
Ellos mismos, los rastreadores en Michoacán encontraron mil seis cientos dientes de leche, caso de horror, que no ha hecho renunciar a ningún burócrata incompetente (aquí me sumaría a la abierta indignación del Maestro José Maria Naveja considerando que esto no tendría que terminar con el cargo de un funcionario público sino la caída de todo el gobierno), ¿Quiénes eran estos pequeños? ¿dónde están sus familias? pero en tanto los activistas y mercenarios continúan llenado la carpa circense de los desparecidos en Ayotzinapa ignorando a los más de 150 mil desaparecidos en el sexenio de amlo. Un grupo de periodistas siguen la ruta del dinero de La Luz del Mundo.
Otros exponen la corrupción en la megafarmacia, en el tren maya, en el interoceánico, en Dos Bocas y en el AIFA. Columnistas dan cuenta del desabasto de los medicamentos, de las tranzas con el gas Bienestar y con Segalmex.
Con sus celulares los ciudadanos identifican a Adán Augusto o a Emilio Lozoya disfrutando de caros y exquisitos vinos en restaurantes de lujo. Y constatamos que mientras los verdaderos empresarios guardan prudente silencio (casi excepcional p de Ricardo Salinas Pliego), la nueva casta de ricos emprendedores es las tres “a”, Andy, Adán Augusto y Amilcar.
Por cierto, los tres bajo investigación. Pero curioso solo dos exfunciarios incómodos han sido localizados y aprehendidos con rapidez, Murillo Karam y Ernesto Ruffo y en el sexenio pasado a Rosario Robles. ¿Y a todo esto me pregunto dónde está la autoridad correspondiente? Y que conste que es pregunta.













