
Carlos Ramos Padilla
Con los niños, no! Frase aplastante que uso frecuentemente la esposa de amlo para defender a su hijo Jesús Ernesto y no ser exhibido en medios colectivos o redes -sin importar su comportamiento- solo por ser menor de edad.
Aún así y por provocación de él mismo y su círculo cercano se filtraron varias fotografías y videos viendo como “perreaba” en Houston, comía tacos en el estadio de CU, fumaba en oficinas públicas, se besaba con otros jóvenes, sus viajes a Londres o España, en fin todo un espectáculo. Pero a ¿qué viene esto?
Diré que un 10% de niñas y niños de 13 a 15 años, por diversas circunstancias, han reportado contacto con grupos criminales en México. Muchos son usados como “halcones” y otros más como sicarios. Adicional, mas de 300 mil niñas, niños y adolescentes tienen a su madre o padre, o ambos, en prisión.
Algo está mal y hemos detectados fallas en el Gabinete de Seguridad -y lo hemos publicado- incluso recordando a amlo diciendo que la violencia se acabaría atacando las raíces, cosa que no ocurrió y por el contrario, miles de jovencitos son explotados por las bandas criminales. La combinación de pobreza con institución que han hecho débiles resulta una bomba explosiva difícil de controlar.
Asumen cientos de familias que les va mejor con los apoyos que otorgan los narcotraficantes -incluyendo salud y seguridad- que los que ofrece el gobierno. Es más, los ingresos de dinero sucio superan por mucho – y son más atractivos- que las políticas asistencialistas del gobierno aún recibiendo sus aportaciones a través del banco del bienestar.
El dilema de escoger entre trabajo o escuela se recrudece cuando la oferta es empleado o cómplice de capos. Las políticas públicas implementadas por la mal llamada “transformación” tienen un fin electoral y no de un firme combate a la pobreza y a la violencia. Los lujos, los autos, los privilegios con que cuentan muchos niños amparados por el crimen enfatizan los equívocos de un plan de una administración que por si fuera poco es ya reconocidos como “narcogobierno”.
En ausencia de una confiable calidad en la educación-convertida en manipulación ideológica- y un firme Estado de Derecho todo lo que se diga en este tema, “con los niños,no!” es pura y absoluta demagogia. Mientras los hijos privilegiados en el poder hacen de las suyas y aun así piden anonimatos y protección los otros no tienen la seguridad siquiera de una buena alimentación.
Unos “perrean” en Houston, los demás a aprender a disparar contra los soldados para permitir el flujo millonario de drogas que alcanza y bien hasta para financiar campañas políticas.











