… No. Divertida y superficialmente talentosa,
sí. Pero profundamente y lo más importante, no
Desayuno en tiffany’s
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
En la política hay personajes que son útiles y luego se desechan, ese parece ser el caso de Rubén Rocha Moya con la 4T, aunque sus relaciones de complicidad con el máximo jerarca le dieron oxígeno y margen de maniobra. Lo aguantaron lo más que se pudo, pero se quiso ir por la libre y terminó lastimando la última hebra que le quedaba con Palacio Nacional, así que el hilo terminó por romperse con la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha tomado distancia.
Ya en la mañanera, dos días después y repuesta de la gripa que la llevó a cancelar la conferencia del lunes, dijo que se enteró del tema por las redes del gobernador con licencia, cosa que es poco creíble. ¿Entonces qué sabe la presidenta? ¿De qué se entera? Parece que solo finge para protegerse. Es algo parecido a cuando le llamó a Maru Campos y esta no le contestó; se trata de la presidenta, la máxima investidura, y no se entera.
De rebote también surge el cuestionamiento: ¿para qué está la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez? ¿Quién informa a la presidenta? Y es que esa secretaría está encargada de la política interna. Hacen de todo, pero no saben de lo importante. Aunque luego reaccionaron de manera uniforme: la Segob, Morena, los coordinadores de las cámaras y luego los gobernadores, todos condenando y después tomando distancia. Así fue la línea que les dictaron desde Palacio.
Así que terminaron los días en que, como mantra, repetían “pruebas”. A la presidenta no le queda de otra porque sería contradecirse, pero Rocha es un personaje del cual nadie quiere estar cerca. Incluso, solo Gerardo Fernández Noroña insiste en su inocencia y sigue con sus mensajes de apoyo.
Mientras, los corifeos del régimen, varios se fueron de bruces y tuvieron que recular: primero lanzaron mensajes triunfalistas sobre el regreso a la gubernatura, pero luego tuvieron que cambiar sus mensajes en las redes. Hicieron el ridículo, pero ya están acostumbrados.
Al de Sinaloa se le terminó el manto protector. Sheinbaum no quiere ni hablar con él y lo llamó imprudente; los puentes de comunicación están rotos, veremos si también con La Chingada. Sobre él pesan señalamientos formulados desde Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado, acusaciones que él ha rechazado y que son materia de investigación. La propia presidenta ha insistido en que una cosa son las acusaciones y otra las pruebas que correspondan en una investigación judicial. El tema es que, si las pruebas aparecen, tendrá que enfrentar solo las consecuencias.
Falta el otro componente, el senador Enrique Inzunza Cázarez, quien también solicitó licencia, pero ya advirtió que regresará al Senado. Después de lo ocurrido con Rocha Moya y de que ya no goza de la misma protección, se infiere que Inzunza acatará el mensaje que le ha llegado por varias vías, entre ellas, el vocero de Morena, Arturo Ávila.
En política nadie es indispensable y Rocha ya no va a regresar al gobierno, pero algunos descubren demasiado tarde que tampoco son intocables. Rocha ya recibió el mensaje: la 4T tomó distancia y ahora tendrá que caminar solo… ¡veremos a cuántos arrastra!… Pero mejor ahí la dejamos.
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Hasta la próxima.














