· Poco más de 11 millones de jóvenes enfrentan una vida marcada por la pobreza, de acuerdo con los últimos reportes Coneval
· Dicha problemática estructural que limita no solo su presente, sino también sus posibilidades de construir un futuro con estabilidad y oportunidades
María Escalante García
En México, poco más de 11 millones de jóvenes enfrentan una vida marcada por la pobreza, de acuerdo con los últimos reportes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Esta cifra refleja una problemática estructural que limita no solo su presente, sino también sus posibilidades de construir un futuro con estabilidad y oportunidades.
La pobreza en este sector de la población implica dos realidades preocupantes: por un lado, la dificultad para acceder a derechos sociales fundamentales como educación, salud, vivienda digna y seguridad social; por el otro, la insuficiencia de ingresos para costear la canasta básica alimentaria y no alimentaria, lo que coloca a millones de jóvenes en condiciones de vulnerabilidad constante.
Al corte del 2024 se observó que 11.8 millones de personas de 12 a 29 años se encuentran en algún grado de pobreza, de acuerdo con la Medición Multidimensional de la Pobreza del Inegi.
En términos proporcionales esto significa que 1 de cada 3 jóvenes mexicanos tiene complicaciones para acceder a sus derechos sociales (como vivienda, educación, salud o seguridad social), al mismo tiempo que sus ingresos corrientes no son suficientes para costear la canasta básica.
Jóvenes atrapados en la desigualdad
El rango de edad que se ve más afectado es el de 15 a 29 años, un periodo en el que se espera que los individuos inicien o consoliden proyectos de vida, ingresen al mercado laboral o accedan a educación superior. Sin embargo, la falta de oportunidades laborales formales, la precariedad salarial y las brechas regionales en desarrollo económico han profundizado la desigualdad.
En particular, las estadísticas muestran que los jóvenes provenientes de comunidades rurales e indígenas tienen más del doble de probabilidades de vivir en pobreza que aquellos en zonas urbanas. Esto se explica por factores como la exclusión educativa, los bajos ingresos familiares y la falta de infraestructura básica.
Educación y empleo, los grandes retos
La educación, que debería ser la principal herramienta para romper el círculo de la pobreza, no logra cumplir con este papel de manera efectiva. Miles de jóvenes abandonan la escuela antes de concluir la educación media superior debido a falta de recursos económicos, necesidad de incorporarse al trabajo, o simplemente por ausencia de cobertura educativa en sus localidades.
Al incorporarse al mercado laboral, el panorama no mejora. Seis de cada diez jóvenes ocupados lo hacen en condiciones de informalidad, sin acceso a prestaciones ni seguridad social, lo que perpetúa la precariedad económica y reduce las posibilidades de movilidad social.
Consecuencias sociales
El impacto de esta situación se refleja en múltiples dimensiones: incremento en la migración juvenil, crecimiento de la violencia y delincuencia como alternativa de supervivencia, así como en la pérdida de capital humano que frena el desarrollo del país. Expertos advierten que la falta de inversión pública en políticas específicas para la juventud podría consolidar una generación atrapada en la pobreza.
Urge una política integral
Analistas señalan que revertir esta tendencia requiere un cambio estructural en la política social mexicana: fortalecer los programas educativos con calidad y cobertura, garantizar empleos dignos y bien remunerados, y asegurar acceso real a la salud y la seguridad social.
De lo contrario, los más de 11 millones de jóvenes en pobreza seguirán siendo un reflejo de la incapacidad del Estado para garantizar derechos básicos y ofrecer condiciones mínimas para un desarrollo pleno.
Aunque menor que la estimación de «poco más de 11 millones», las cifras reflejan un descenso real. La discrepancia puede deberse a que las estimaciones anteriores utilizaban criterios distintos o grupos de edad diferentes. El dato más reciente de CONEVAL (2022) sitúa la pobreza entre jóvenes en torno a 8.3 millones
En 2022, la pobreza multidimensional afectó al 31.9 % de la población adulta (30–64 años), equivalente a 17.5 millones de personas, mientras que el porcentaje en la población joven (34.5 %) muestra una vulnerabilidad significativamente mayor.














