Noticias que ni lo eran, hoy se dan como buenas

Miguel A. Rocha Valencia

Cómo andarán las cosas que un partidario de Morena me recriminó por decir que lo renegociado de la deuda de Pemex fue bueno, pues muestra, en el más puro juego neoliberal, que se está dispuesto a cumplir con obligaciones crediticias y se entiende que de no cumplir, podríamos tener un problema financiero mayúsculo.

También le dije que lo hecho con el refinanciamiento de dos mil 500 millones de dólares y la renovación de líneas de crédito por cinco mil 500 millones de dólares para Pemex, le da aire a la paraestatal, impide que los bonos emitidos se vuelvan basura y nos provoque un susto con la deuda pública en moneda extranjera.

No olvidemos que la superdeuda heredada por la actual administración asciende a casi 10 billones 800 mil millones de pesos y que crece a razón de mil 150 millones de pesos diarios, derivados de los intereses. El pasivo representa el 45 por ciento del PIB.

Habría que marcar que de esa cantidad, 110 mil millones de dólares son deuda de Pemex y que con la refinanciación de los dos mil 500 millones de dólares, dejará de pagar una pizcacha por la baja de intereses, pero como se ve, no incide en gran cosa respecto al total del débito.

La deuda del sector público incluye los pasivos contratados en el exterior y en el mercado interno por el gobierno federal, la banca de desarrollo y las empresas energéticas Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos.

En tanto, aunque con bombo y platillo salieron a informar que se registraron 10 mil 500 de inversión extranjera directa, hay que aclarar que el 78 por ciento de ese dinero es reinversión, es decir, que ya estaba aquí y el resto responde a nueva inversión.

Pero a los actuales funcionarios les pareció que podrían salir a decir una buena nueva, aunque en realidad el crecimiento en la inversión extranjera en relación al primer trimestre del año pasado, realmente aumentó en algo así como mil millones de dólares, con todo y aquella que sólo está anunciada y se hará efectiva en lo que resta del 2019 o más.

Es decir, algunas empresas anunciaron sus inversiones, pero no entran todas de golpe sino de acuerdo a como evoluciona su mercado o el niño donde meten los dólares. Por eso no informa la Secretaría de Economía cuánto y de que empresa se trata. Sólo se da como que llegó la inversión.

Ahora bien, sigue siendo buena noticia que los capitales se reinviertan, que no se vayan y que se anuncien inversiones que tardan en llegar un tiempo, pero el caso está en que lleguen.  

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