• ¿Senadores? De Morena siervos del ganso, no del pueblo y el país a la deriva

Miguel A. Rocha Valencia

Más allá de si Ricardo Monreal es capaz de soportar el asedio del Ganso y convertirse en una opción electoral distinta, quedó claro que al menos 30 senadores de Morena se vistieron de lacayos para defender a su profeta quien patentizó con acciones que quien se le pare enfrente o tenga una visión diferente a sus planes pagará las consecuencias.

Entre esos legisladores comprometidos con el mesías tropical más que con el pueblo al cual dicen representar en la cámara ¿alta? hay personajes impresentables y otros que de plano arrastran los apellidos, los entorchados académicos y la honorabilidad de los años a cambio de las migajas de poder que les arroja su profeta.

Vergonzante sin duda la actitud de quienes a estas alturas deberían atesorar el decoro de su profesión y edad y que, en cambio, lo tiran al drenaje en favor de un sujeto enano, rencoroso con aspiraciones autoritarias a quien acompañarán en el basurero de la historia.

Sus nombres estarán escritos en el muro de la ignominia y la abyección para vergüenza de sus herederos encabezados por César Cravioto, Antares Vázquez, José Narro, Malú Micher, Nestora Salgado, Higinio Martínez, Susana Harp, José Antonio Álvarez Lima, Napoleón Gómez Urrutia, Ana Lilia Rivera, Mónica Fernández y Héctor Vasconcelos.

Y con todo y que el caudillo reconozca de palabra el trabajo de Monreal, fue claro al precisar que, en materia de relevos, el pueblo dirá, sin olvidar que él, el machuchón es en su mente, la opinión del pueblo.

Por eso la regenta de la CDMX se apresura a seguir las palabras de su amo y se lanza contra todos los “enemigos” del prócer incluyendo el INE encabezado por Lorenzo Córdova a quien acusa de quitarse la máscara por reunirse con legisladores de oposición “olvidando” que el presidente del Instituto se ha reunido con personajes de Morena y sus aliados y nadie lo criticó por ello.

A esas palabras necias, el propio Córdova Vianello respondió que negar el diálogo como valor de la democracia es de mentalidades autoritarias. Diálogo mediático que una vez más exhibe a la señora Sheinbaum como lo que acepta ser, caja de resonancia de su patrón.

En todo caso el consejero presidente del INE plantea algo que es una realidad: estamos en un régimen autoritario donde la única verdad y ley es la que se dicta desde Palacio Nacional, donde también se intenta imponer una realidad inexistente y que poco a poco estrangula la economía, educación, salud, seguridad y a diversas instituciones por cuya ciudadanización luchó la izquierda durante lustros y en sólo tres años pretende enterrar el caudillo de Tepetitán.

Lo de Monreal, INE, Rosario Robles y los perseguidos y encarcelados por los dichos del delincuente confeso Emilio Lozoya, son una muestra más, así como las acciones que contra su propia familia política adopta Alejandro Gertz excediéndose en el poder que le da ser titular de la Fiscalía General de la República.

Estamos ante un escenario de autoritarismo real, donde la justicia no se aplica en tribunales, mucho menos en la doblegada Suprema Corte, sino desde Palacio Nacional, es la voz de un solo sujeto convertido en juez de horca y cuchillo La que exonera o condena.

No importa si son o fueron militantes, si ayudaron a la construcción del movimiento que hoy encumbra al mesías tropical. Queda claro que, si se oponen, no obedecen o intentan matizar las acciones ordenadas, serán condenados. Monreal es el mejor ejemplo,

A cambio, crece la corrupción en todos los estratos de la 4T, familia, amigos, aliados incluyendo las fuerzas armadas, mientras el crimen organizado es apapachado a pesar de los horrendos asesinatos cometidos no sólo entre ellos o civiles inocentes sino contra policías o soldados, lo cual “habla” de una perversa inacción cómplice.

Que se cuiden los “enemigos” o posibles competidores del profeta de la 4T, la persecución arreciará, varios pisarán la cárcel y ahí se quedarán sin importar la inexistencia de pruebas contundentes. Si les ponen el dedo, no van a librar las galeras, llámense Ricardo Anaya o Felipe Calderón. Lo menos que pueden esperar es que se les exhiba en público como corruptos, aunque en casa del machuchón haya pecadores con crímenes probados y manifiestos.

Y mientras los muertos por enfermedad y asesinatos se acumulan, el país, la economía, seguridad y la salud a la deriva.