• Corcholatas del ganso en SCJN votan a favor de prisión preventiva oficiosa

Miguel A. Rocha Valencia

Más allá del resultado de la votación en la SCJN en torno a la prisión preventiva oficiosa impuesta por la mayoría de Morena a finales de la administración pasada, está el hecho contundente que los “ministros-corcholatas” nombrados por el ganso se sometieron y prefirieron pisotear la Ley, dejar en la cárcel a miles de mexicanos inocentes o sin pruebas de lo que se les acusa que contradecir a su patrón.

Fue tan claro el mensaje del mesías tropical a “sus ministros” con los que afirma se equivocó porque dieron visos de cumplir con su responsabilidad constitucional o servir a los intereses de la 4T, por lo cual, de acuerdo con los parámetros del machuchón, serían llamados traidores.

De tal suerte que en la sesión inicial en que se discute el tema, no resultó inesperado que la “corcholata” Loretta Ortiz defendiera la prevalencia de la prisión “fast track” y la siguiera Juan Luis González Alcántara cuya sumisión al actual titular del Ejecutivo es manifiesta, ya sea por “gratitud” o ese fue el compromiso previo a su designación.

Sin duda, la decepcionante Yasmín Esquivel Mossa de Rioboó, seguirá el mismo camino pues ella no sólo tiene el compromiso de agradecimiento sino también la liga financiera y circular por ser esposa del consultor y constructor favorito del ganso de Macuspana.

Quien sorprendió fue Alberto Gelasio Pérez Dayán, con lo cual lo más seguro es que las cosas queden como están y el mesías tropical retire sus palabras y felicite a los magistrados por su “brillante decisión”. Recordemos que se necesitan ocho votos para el cambio. NO se van a sumar.

Pero insisto esas son manifestaciones que se conocen, no necesita ser mago para anticiparse a la posición de estas corcholatas disfrazadas con toga. El tema es lo que hay detrás y responde a acciones propias del gobierno autoritario que hoy tiene México.

Corresponde a lo que ya vivimos y deja en el basurero la presunción de inocencia y el concepto de que es la autoridad quien debe probar la culpabilidad de un sospechoso y no este quien deba probar su inocencia.

Actualmente se desecha aquello de que se es inocente hasta que se prueba lo contrario y se procede primero a encarcelar y luego probar responsabilidades. Los dos casos emblemáticos son el de Rosario Robles a quien se acusa de varios delitos, pero no existen los elementos para enjuiciarla y condenarla. Y sin embargo se pasó tres años en la cárcel y aún sujeta a proceso por no “cooperar” como lo dijo cínicamente el fiscal de los pies fríos, Alejandro Gertz Manero.

Igual ocurre con el ex procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, a quien ya encarcelaron y ahora pide el Ministerio Público seis meses para integrar el pliego de acusación, cuando el término son 90 días.

Es decir, para la 4T Murillo Karam es culpable de lo que sea, aunque la “verdad histórica” de los normalistas desaparecidos de la normal de Ayotzinapa (incluyendo el militar infiltrado) sea la misma básicamente a lo que “encontraron o investigaron” durante cuatro años los sesudos sabuesos de la 4T encabezados por Alejandro Encinas Rodríguez.

La historia no cambia sólo que ahora se “encontraron” otros culpables y no son precisamente quienes desaparecieron o mataron a los normalistas, a esos, no los van a tocar ya sea porque son miembros “distinguidos” de la actual administración, incluyendo el Ejército y la Marina, o del crimen organizado que tiene sometidas vastas regiones de Guerrero y sus alrededores.

Lo peor es que en base a ese tipo de recursos inconstitucionales, el régimen puede actuar contra cualquiera, detener y encarcelar con una simple acusación o presunción sin sustento de pruebas y eso, para quien escribe, es característica inequívoca de un gobierno autoritario, dictatorial como es el que tenemos.

Es decir que hoy a cualquiera se le presume culpable y no será el fiscal quien debe presentar las pruebas de ello, sino el indiciado probar que es inocente, pero no ante un juzgador sino ante un aparato que utiliza a un recurso represor del Estado. Es el camino para brincarse la Constitución y la mayoría calificada en el Congreso y con ello que la Guardia Nacional pase a la tutela de la Sedena y por qué no, el cambio que quiere el profeta cuatrotero para someter al INE.