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Yo Campesino / Se fue Francisco

  • Deja huella en medio de un mundo convulso marcado por la violencia y la excesiva ambición de poder y dinero

Miguel A. Rocha Valencia

Ese mundo donde los llamados a la paz, el diálogo y atención prioritaria a la sobrevivencia de la humanidad parecen no tener eco y a cambio surgen voces sonoras que llaman a la cerrazón, establecimiento de barreras físicas, comerciales y sociales entre las naciones donde la lucha por la supremacía parece no tener límites, ni siquiera la vida.

Se impone la ley del más fuerte y se desoyen los llamados a la unidad, humildad o la caridad ante un descarnado utilitarismo, búsqueda de ganancia crematística, el dinero por el dinero mismo y el poder para lograr más poder, el ser humano ya dejó de serlo y se convirtió en herramienta de enriquecimiento, o tal vez siempre fue así.

De poco sirvieron los llamados del líder moral de una grey católica que se desconoce a sí misma perdida en sus propios intereses, en el hedonismo contemporáneo que suma lo material a emociones incontenidas bajo el argumento de una nueva libertad, “soy dueño de mi cuerpo y puedo hacer con él lo que me plazca” hasta suprimir una nueva vida producto de esa nueva liberalidad promovida desde el pensamiento destructor de la familia que como concepto se ve agredida y para muchos, anquilosada y hasta muerta.

Hoy preferimos “gozar” de esa libertad sin lazos “para qué” si mañana nos podemos dejar, optamos por “familias” sin ese compromiso moral, optamos por el material, el de un acta civil que divide o suma recursos económicos, pero no fortalece la relación afectiva. Las metas son otras, incluso cambiamos familia, hijos por casas, autos o mascotas

Francisco, el papa estaba agotado, lo intentó incluso con un nuevo estilo de pontificado cuya significación colocó con su nombre adoptivo, el de aquél santo al que se conoció por su humildad en el vestir, vivir y actuar ya que mientras unos buscaron palacios para aposentos, él eligió la habitación de una casona para descansar y una túnica cercana al sayal, despojada de artificios y joyas.

Ascendió en medio de las pugnas vaticanas el 13 de marzo de 2013 y se fue 39 días después de cumplir 12 años de pontificado no sin antes fustigar a los poderosos del mundo a quienes pidió ver por los pobres, respetar a los migrantes especialmente quienes huyen de la violencia y la miseria y ofrecer su intermediación en busca de una paz que no se logra y si se promueve desde aquellos que en su moneda dicen tener puesta su confianza en Dios.

Llegó a un catolicismo dividido desde su más alta jerarquía, con una grey cada vez menos creyente que prefiera justificar sus actos por los de los ministros que se pervirtieron antes que aceptar sus propias culpas y responsabilidades.

Se enfrentó a las diversas corrientes que han puesto a la iglesia católica contrala pared con sus luchas intestinas entre ortodoxos o tradicionales conservadores y los progresistas que exigen espacios y perdones como si los pecados no fueran históricamente los mismos. Francisco se fue como llegó al pontificado, en medio de una crisis estructural de la iglesia inmersa en su propia corrupción, superada por las ambiciones históricas de siempre, de los grupos que pretenden dominarla financiera e ideológicamente, algo que es histórico y que seguramente le tocará afrontar al nuevo Papa. Así ha sido a lo largo de los siglos, no hay pecados nuevos, sólo más cínicos y social o legalmente justificados.