- Acciones de 4T atizan diferendo con EU en seguridad; Rocha está detenido
Miguel A. Rocha Valencia
La resistencia del gobierno de la 4T a cumplir con el tratado de extradición que involucra a diez de sus fieles seguidores ligados al crimen organizado y que encabeza Rubén Rocha Moya, a quien en vez de detener se le “desapareció” y aplicó un cerco de seguridad presidencial, es a todas luces un reto, una provocación que al final, precipitará toma de decisiones en ambos lados de la frontera norte.
El hecho mismo de que al sinaloense le brinden protección federal y lo hagan perdedizo, podría tener dos lecturas: una que le impidan de esa manera darse a la fuga con una custodia disfrazada de aseguramiento, y dos, impedir que se o lleve algún comando extranjero.
Es decir, se puede tratar de un desafío a la justicia estadunidense o bien una medida para cuidar a un sujeto que es capaz de desbaratar la ya de por sí deteriorada imagen de la 4T en caso de volverse testigo protegido una vez que esté en manos de la justicia de los Estados Unidos. ¿Lo dicho por el exministro Arturo Zaldívar en torno a que el fuero que otorga el cargo que ya no ejerce Rocha Moya, es una puerta abierta?
El caso es que de alguna manera, el gobernador con licencia no puede escapar pues en torno suyo tiene un cerco de seguridad ordenado por la presidenta y de esa manera se cumple lo establecido en el tratado de extradición. No sabemos si eso esté pactado o simplemente resulta un accidente derivado de la falta de brillantez de los cuatroteros.
A los ojos de los legos, se visualiza el hecho como una cara de la justicia juarista que aplica desde su soberbia la 4T, ya que se da protección a quien se señala como criminal y por el otro se cita a policías chihuahuenses para que explique en la FGR cual fue la participación de los agentes de la CIA muertos luego de un operativo antidrogas en el “Triángulo Dorado” cuyos linderos tocan estados de Sinaloa, Durango y el gobernado por María Eugenia Campos.
Incluso les habrán de preguntar, aunque eso lo podrían decir los mandos del Ejército que participaron en los operativos, quién les informó acerca de la ubicación e importancia de los narcolaboratorios que fueron desmantelados en la sierra, tarea en la cual la agencia que generalmente participa es la DEA, aunque de acuerdo con las actuales políticas de Estados Unidos en materia de seguridad, pudo ser cualquiera de sus agencias, incluyendo el Buró de Investigaciones.
Aquí el tema relevante es porqué no se dio aviso a otras corporaciones del gabinete de seguridad y los estatales actuaron de manera coordinada sólo con elementos de la Zona Militar comandada ya sea por el general Felipe González Moreno con sede en Chihuahua capital o incluso el divisionario David Antonio López Velasco de la 42 ZM con base en Parral, aunque os efectivos fueron del destacamento de Guachochi, en plena sierra Tarahumara.
Y es que, a pesar de que los verdes fueran de acompañamiento y aseguramiento de un perímetro, los militares no se manejan solos y menos cuando se trata de operativos de la envergadura del encabezado por el director de la Agencia Estatal de Investigación, el fallecido Pedro Oseguera Cervantes y con la presencia de agentes de la CIA.
Pero se trata de hacer escándalo, desviar la atención de lo fundamental y es la crisis que en materia de seguridad hay con Estados Unidos donde como se vio reciente documento que marca la estrategia de seguridad del vecino país, se exige a México resultados a cambio de cooperación, léase Temec y un comercio de 300 mil millones de dólares.
El incumplimiento del tratado de extradición conlleva como nunca un riesgo real para el país que no se puede cubrir con un llamado patriotero a la unidad; en todo caso preguntaríamos, solidaridad para qué con quien ¿para proteger a un sujeto que a todas luces es un delincuente menos para la 4T?
La justicia estadunidense no va a quitar el dedo del renglón, ya lo vimos, va a estar insistiendo y como hemos visto, tendrá mecanismos para actuar, no necesariamente con una intervención militar o incursiones de comandos sino con estrategias comerciales, cancelación de inversiones y el estrangulamiento de un TLC que pende de una decisión de palacio Nacional, con el profeta o con México. El asunto es si ese es el camino como estrategia a un México nuevo y feliz, o es la ruta al despeñadero. ¿Hablamos aquí de auténticos traidores a la patria o…?















