• Presumen encuestas, pero violan la ley para asegurar triunfos electorales ¿Qué temen?

Miguel A. Rocha Valencia

Si Morena tiene el apoyo del pueblo sabio, cuenta con la mayor operación de la historia con el mayor número de gobernadores, el presupuesto federal y los locales para comprar los votos ya seas con programas “sociales” o violando la ley, y si a eso se añada al mejor elector en que se convirtió el crimen organizado, pues ¿Qué temen?

Más todavía, si la 4T y su profeta tendrán enfrente a una oposición desgastada y fragmentada, ¿Por qué su desesperación por asegurarse votos movilizando a gobernadores (incluyendo la corcholata de la CDMX) funcionarios federales y contra la ley, arengando abiertamente a sufragar a favor de los candidatos del ganso, como lo hizo el secretario de Gobernación Adán Augusto López?

El mismo jefe del Ejecutivo se convierte en brigadista para cobijar bajo su amparo a los candidatos y proteger a los promotores con el manto de impunidad que ya es proverbial en el gobierno cuatroteísta.

Y no sólo le preocupan las elecciones a gobernador, sino cooptar el mayor número de congresos locales, para con ese aparato, como sucede en la capital del país, tratar de dinamitar, ningunear o atar de manos al Instituto Nacional Electoral, a través del estrangulamiento de los organismos estatales encargados de los comicios.

No tienen de otra, al INE ya no lo doblaron y bajo su arbitrio, habrán de realizarse las próximas estatales, pero lo que es peor para la 4T, las federales de 2024.

Y es que como van las cosas, el discurso del mesías tropical se desgasta cada día más, especialmente en economía, corrupción y seguridad. Nada sale bien y de las altas expectativas que despertó hoy son puros fracasos.

En lo económico, no obstante que la inversión fija externa se incrementó y reportó 20 mil millones de dólares al primer trimestre de este año, la cifra de pobres alimentarios no mejora porque tampoco lo hacen los salarios, en tanto que las personas sin acceso a la salud suman más de 25 millones y la inflación que pega precisamente a los más pobres aumenta o se mantiene por arriba del 7.5 con lo cual, todos los días los precios de los alimentos básicos cambian.

Pero tal vez en el tema de corrupción el daño ya es mayúsculo pues trasciende a lo público por todas las vías, ya sea por abusos del gobierno en el gasto, el exceso de presupuesto que se llevan CFE y PEMEX con más de 1,2 billones de pesos, que representa mucho más de lo presupuestado por ley y los escándalos de la familia y colaboradores presidenciales.

Lo mismo por las recolecciones de dinero “negro” de los hermanos, el enriquecimiento inexplicable de los hijos, los contratos a la prima, los robos de las cuñadas en las administraciones de Veracruz y Tabasco, que por el ostensible lujo de que se encuentra rodeado por propio profeta en Palacio Nacional, con un gasto anual de 72 millones de pesos.

El tema es importante porque la percepción de corrupción que rodea al gobierno morenista llega de acuerdo con el Inegi, al 86.3 por ciento, es decir que sólo 1.7 de cada diez mexicanos creen que el fenómeno desapareció como prometió el profeta o simplemente no les afecta. 

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental publicada por Inegi dice que 8.3 de cada 10 mexicanos consideró que los actos de corrupción en dependencias del gobierno son más frecuentes que “antes”.

Esa corrupción que se materializó en el 14.7 de la población que realizó trámites, pagos, solicitudes de servicios o bien tuvo contacto con algún servidor público, especialmente en las áreas de seguridad pública, Ministerio Público con 65 y 24 por ciento respectivamente.

El caso es que ya ni el propio machuchón da tanto énfasis a la lucha anticorrupción y como contra el crimen, se aferra a sus “datos” aunque estos se contradigan por la estadística. Sus propios dichos lo desdicen pues cuando insiste en abrazos y no balazos, el número de asesinatos crece y si insiste en “no pasa nada”, el hecho es que los delincuentes dominan territorios enteros de la geografía; ellos deciden quien pasa y quien vive.

Tal vez sea por eso que están preocupados, insisten en dinamitar la débil oposición (lo de Alejandro Moreno no es casual), siempre por la vía del chantaje o la amenaza de balconeo como ocurrió con el dirigente nacional del PRI a quien no descobijan ni sorprenden sus dichos y grabaciones pues de todos es conocida su voracidad y “bien decir”.

Si están preocupados, algo ven mal y por eso sin importar que violan la ley, echan toda la carne al asador. Tal vez por eso de que “Un voto por morena es un voto contra México”. En suma, no hay presidente, está reducido a brigadista y jefe de partido.