- Dinero gratis, pago de deuda, subsidios y pensiones devoran presupuesto
Miguel A. Rocha Valencia
Llegó la hora del “presupuesto responsable” en sus cuatro vías, aunque con los Precriterios Generales de Política Económica adelantados en abril pasado, se advierte la ruta que el gobierno habrá de seguir para la integración de los ingresos y gastos en 2027, donde sin duda, se quedará pendiente (otra vez) la consolidación fiscal, se mantendrá el aumento de la deuda y se buscará dinero por debajo de las piedras.
Las cifras se fueron para arriba en todos sentidos, aunque el gasto se mantenga en los 10.5 billones de pesos sabemos que se va a mover y generalmente se va para arriba, aunque se den los acostumbrados subejercicios y reasignaciones. Es un año electoral de suma importancia para que la 4T mantenga la mayoría calificada en el Congreso y no van a ceder en la compra de agradecimientos. Así lo hicieron con la presidencia y ya saben el caminito de contraer más deuda.
Y es que como ya es costumbre, de algún lugar saldrán los cerca de cuatro billones que se necesitan para completar los ingresos donde se esperan al menos seis billones por concepto de impuestos o ingresos tributarios, donde seguramente harán ajustes para mejorar esa recaudación que para 2026 se estima en cinco billones 838 mil 541.1 millones de pesos.
El tema es que en lo relacionado al Impuesto Sobre la Renta llevan un hándicap que parece no poder superarse en virtud de la creciente informalidad la cual nos pretenden hacer ver como el vaso medio lleno a la hora de decir que México es uno d ellos países con menor desocupación, la cual alcanza alrededor del 2.5 de la PEA, pero de ella casi el 55 por ciento, es decir cerca de 35 millones de mexicanos, navegan en la informalidad.
Van a dar facilidades a los pequeños contribuyentes y van a “apretar” a los grandes, a ver si con ello no le pegan más a la inversión y aumentan la informalidad.
Esa situación se origina mayormente en la tendencia de las unidades económicas (empresas) que ante la desaceleración económica, los crecientes costos laborales y la presión fiscal impulsan a que la informalidad sea un mecanismo de supervivencia para ellas y trabajadores, por lo que miles de PyMes y Mypimes se han mudado a la “banqueta” para no pagar los demagógicos aumentos salariales y escapan de pago de otros impuestos incluyendo cotizaciones al IMSS e Infonavit.
Este tema pega directamente a la recaudación fiscal y aunque en el consumo se mantengan altas tasas, en el Impuesto Sobre la Renta va a la baja como ocurrió al primer semestre de este año con un 6.2 por ciento del total al alcanzar un billón 777 mil 785 millones de pesos mientras que en 2025 se llegó al billón 819 mil 906 millones de pesos.
Por eso deben ir a los obligados del consumo, ya que, por otro lado, los subsidios demagógicos como en el caso de los combustibles. No olvidemos que el mantener los precios de las gasolinas y Diesel, el gobierno debe meter manos al IEPS para evitar que se incrementen “naturalmente” las tarifas y es por ello que durante el sexenio pasado se dejaron d ecaptar al menos 855 mil millones de pesos para mantenerlos.
En la actualidad se sigue la misma línea y se inyectan cerca de cinco mil millones de pesos a la semana para contener el precio de la gasolina magna por abajo de los 24 pesos y el Diesel entre 27 y 28 pesos por litro. No se ha informado cual es el monto total anualizado del subsidio al consumo de estos insumos, pero son crecientes.
Si a eso agregamos los programas sociales, pensiones y pago del servicio de la deuda que se comen más del 30 por ciento del gasto programable, los subsidios a trenecitos Maya y Transoceánico, aeropuertitos, Mexicana, Metro y las multimillonarias transferencias y perdones fiscales a Pemex, pues no se v e por dónde se pueda disminuir el déficit heredado por el patriarca de la 4T y que provoca que, en vez de disminuir la deuda, crezca a niveles impagables con otros 1.3 billoncitos.
El paquete se ve bien, tiene buenas intenciones hasta para bajar el súper déficit, pero hay metas impensables y ajustes que la verdad no creemos se logren mientras sigan regalando dinero a cambio de 43 millones de votos.
Pero no hay manera; como se ve en las giras informativas, lo que más se presume es precisamente el reparto de dinero gratis a manos llenas para ganar simpatías que se transformen en votos para mantener poder el poder por el poder, porque con el país, de plano, no pueden y menos con las finanzas las cuáles tienen muy poco margen de maniobra con las calificadoras internacionales de deuda que están a punto de reprobarnos como lo hizo la prueba PISA donde salimos de a tiznada, como debía ser.
Y si eso sucede, como diríamos en casa… ¡Que Dios nos agarre confesados!