• Recomienda machuchón cambiarle nombre al CJNG, pues de una vez al de Sinaloa y los demás

Miguel A.  Rocha Valencia

Ahora resulta que todo lo malo de este país es herencia del pasado y que las promesas de campaña del Ganso para acabar con vicios, corrupción y violencia, fue pura demagogia. Es más, si el mesías tropical fracasó no fue por su ignorancia, tozudez, revanchas, complicidades y abuso de poder, sino de los neoliberales.

Es decir, lo que dijo que haría, no lo hizo y sólo recuerda que todo lo que ofreció combatir y extirpar, fue herencia de sus antecesores. Entonces ¿Para qué quería gobernar? A lo mejor quería el poder para sentirse rey, vengarse de todos los agravios atesorados en su pecho y con los vicios del pasado, enriquecer a su familia, amigos y ayudar a sus cuates del otro lado de la Ley a posicionarse política, territorial y violentamente de gran parte del país.

En este último tema, además de no cambiar su política de abrazos y no balazos y destinar a las fuerzas de seguridad incluyendo Ejército, Marina y Guardia Nacional, a construir obra pública, hacerlos empresarios y millonarios, o corretear a indocumentados. Total, los delincuentes están autorizados por el gobierno de la 4T a cometer fechorías, matazones, traficar con drogas, armas y personas a su gusto.

Además, en vez de atacarlos, por órdenes del mesías tropical, se libera a los líderes de los cárteles, se apapacha y ayuda a los familiares o se les reparten abrazos. Si algo sale mal, los acusarán con sus mamás.

Bueno en el colmo del presidencial ridículo y en la más reciente mañanera, el profeta cuatrotero se alcanzó la puntada de afirmar que el Cartel Jalisco Nueva Generación, es herencia de su odiado enemigo, el ex presidente Felipe Calderón y a lo más que llegó fue a recomendar que le cambien el nombre para no afectar la imagen del Estado.

En esa lógica tendría qué recomendarles a sus cuates, los hijos del Chapo Guzmán, especialmente a sus consen Ovidio, le cambien el nombre al Cártel de Sinaloa o al del Golfo o al de la familia Michoacana y ¿Por qué no? hasta el de Santa Rosa de Lima de “El Marro”, aunque no pase de ser pandilla regional dedicado a la extorsión.

Porque un verdadero cártel de la extorsión es el que encabezó, según todas las versiones, el propio titular del Ejecutivo, quien a través de la Consejería Jurídica de Julio Scherer, la UIF de Santiago Nieto y la Fiscalía General de la República de Alejandro Gertz Manero, quienes secundados por el impresentable presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, convirtieron la procuración de justicia en un arma de chantaje, amenazas y venganzas contra empresarios, políticos, abogados, activistas, periodistas, científicos e intelectuales.

Si la persecución contra los criminales fuera del nivel que el machuchón de Palacio emprendió contra periodistas, críticos y empresarios, ya habría terminado con la violencia, con el sojuzgamiento de pueblos enteros, disminuido el tráfico y producción de drogas, el número de asesinatos y desde luego, habría paz en el país y no el estado de tensión que impide los negocios, propicia inflación y la huida de más de 260 mil mexicanos hacia Estados Unidos en busca de refugio.

Pero en vez de eso, el caudillo de Tepetitán, se enardece si lo critican, si le muestran el grado de podredumbre que hay en su gobierno, de cómo sus propios hijos, hermanos, cuñadas, nuera y colaboradores, le avientan lodo, ese que afirma, le lanzan sus “enemigos neoliberales” en campañas de desprestigio.

No acepta el profeta que él propicia todo el estado de crisis y caos en que vivimos los mexicanos; le preocupa y molesta su caída en popularidad y no es su persona sino su discurso, complicidades, venganzas y acciones que disfraza con acusaciones de culpabilidad a los que ya no están. A quienes dejaron de ser la mafia en el poder y que el ganso convirtió en cártel con corriente, irresponsable y de muy bajo perfil.

Si votáramos todos los mexicanos, ya no la libraba. Sabe que no iremos a las urnas a votar por algo que sólo está en su mente. Que termine y se vaya, ya nos salió muy cara su administración, esa que pretende hacer imperial desde su púlpito instalado en un palacio y desde el cual escupe homilías repetitivas para justificar sus revanchas e ineptitud.

Lo peor de todo es que se niega a aceptar su propia realidad. No pasó de perico palo.

No a la consulta…