• Alimentos y fertilizantes no se dan de un día para otro. Ciclo temporalero, ya pasó

Miguel A. Rocha Valencia

Para quienes no saben, el plan del ganso contra la carestía puede sonar atractivo y lógico, pero para quienes conocen de los procesos productivos, saben que es inalcanzable y una verdadera quimera.

Porque los alimentos, en especial los granos básicos, no se generan de un día para otro ni por decreto, sino por ciclos agrícolas donde se incluyen apoyos a la producción y la comercialización, incluyendo los créditos sobre todo de avío y el refaccionario, además de la proveeduría de fertilizantes químicos y orgánicos, especialmente los derivados del petróleo (nitrogenados), roca fosfórica y los generados de las compostas, aguas negras, “lama” y otros.

Pero vayamos desde el principio: Uno de los factores encarecedores de los alimentos, es la intermediación entre el centro productos a las cadenas de distribución y consumo. Hasta hace tres años existía un fondo de apoyo a la comercialización con el cual se apoyaba a los campesinos privados, ejidatarios y comuneros para que ellos mismos accedieran a los centros de abasto.

Eso cambió. El mesías tropical acusó a los dirigentes y organizaciones gremiales de corruptos y decidió que mejor él daba dinero en mano a los campesinos y no a través de programas, que en muchos casos vigilaba y administraba la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios, dependiente de la Secretaría de Agricultura, cuya función principal es impulsar la distribución de agroproductos mediante incentivos a productores y compradores de granos básicos y aceitosos.

Con ello, el gobierno del mesías tropical se “ahorró” hasta hoy, cerca de 300 mil millones de pesos que transformó en el programa “sembrando vida” cuyo fracaso está a la vista, pues la producción temporalera: primavera-verano, se estancó frente a una creciente población. Pero, además, las cosechas de este ciclo se verán entre septiembre-diciembre y que los distritos de riego sean generosos.

Decidió que él entregaría dinero directo a los campesinos para que al profeta le debieran el favor y le dieran su voto. No le importó romper cadenas productivas y de comercialización. Acusó de clientelares a las organizaciones agrarias para asumir él el de benefactor único.

Lo dicho en la mañanera son mentiras o buenas intenciones sin fundamento ya que a estas alturas el ciclo agrícola está avanzado, las tierras ya fueron sembradas y se esperan cosechas con las lluvias. La aplicación de fertilizantes se da con la preparación del terreno, no después.

Pero, además, las cosechas de este ciclo se verán entre septiembre-diciembre y que los distritos de riego sean generosos. Es decir, si ahorita se les ocurriera sembrar habría que preparar tierras y en muchas regiones del país se corre el riesgo de perder cosechas por heladas.

La alternativa entonces, está en la importación. Eso se advirtió desde hace dos tres años por parte de dirigentes campesinos, quienes al ver el abandono del profeta cuatrotero al campo, adelantaron que la dependencia alimentaria de los mexicanos aumentaría, lo mismo que el costo de los alimentos.

Es decir, abaratar los granos básicos como trigo (macarronero o blando) arroz, frijol y maíz está difícil, sería hasta el dentro de un año si se adopta una política de apoyo a la producción y comercialización, de cuya ausencia se aprovechan las grandes cadenas de distribución y venta, convertidos en los modernos “coyotes” ante el abandono del gobierno a los agricultores, ya que, además, tienen acceso directo a las importaciones. Igual sucede con los oleaginosos destinados a la industria aceitera.

Ahora bien la estabilización de los precios del diésel y gasolinas, no será gratis, ya que se bien dicen que los 350 mil millones (podrían ser 400 mil millones) para este año se cubrirán con los excedentes derivados de los altos precios del crudo, la verdad es que finalmente se reflejarán en déficit, en deuda porque del presupuesto saldrá el dinero para amortizar los vencimientos con intereses de la deuda de 109 mil millones de dólares que carga Pemex de los cuáles deberá pagar cerca de cuatro mil millones este año, es decir, unos 80 mil millones de pesos.

Y mientras, la inflación seguirá escalando o se mantendría en niveles del 7.72 y ocho por ciento no sólo por los precios mismos de los básicos sino también por el aumento en la inflación subyacente cuyo nivel superó el seis por ciento y pega hasta en el papel de baño pues agrupa productos no sujetos a decisiones administrativas, estacionalidad o de alta volatilidad.

Dice bien el secretario de Hacienda Rogelio Ramírez de la O: la inflación puede alcanzar niveles históricos de hasta 10 por ciento. El problema es que puede convertirse en estructural y como el Covid-19, volverse endémica en una espiral que requerirá acciones duras, aplicar políticas no clientelares sino de realidad económica que hoy no existen.

Finalmente, de los empresarios que transforman materias primas, tienen sus stocks, pero no van a arriesgar su negocio ante “alguien” que lleva tres años acusándolos de rateros y explotadores. Ojalá funcione el plan, pero, está muy difícil.