• Gabinete de López, más chaparro que él, incapaz y protagonista

Miguel A. Rocha Valencia

La verdad es que no hay mucho para dónde hacerse con un gobierno que parece caballo de picador y no ve más allá de su nariz y es incapaz de saber que enfrente, hay personas con mayores capacidades para resolver los problemas en que se encuentra el país, desde negociadores hasta científicos y economistas de mucho mayor nivel que los de la 4T.

A cambio, en su mediocridad, quien encabeza a la troupe, prefiere rodearse de lacayos serviciales incapaces (en todos sentidos) de decirle que está mal y debe enderezar el rumbo, camino que tampoco conocen precisamente por su baja estatura política, científica o económica.

Es decir, estamos en manos de segundones y en algunos espacios hasta de cuarta fila, ha de ser por eso de la 4T que se sacaron la lotería y nunca soñaron con encontrarse de repente con carteras de secretarios, subsecretarios, directores o al menos, jefes de área.

A otros incluso los sacaron del retiro donde ya disfrutaban de las pensiones que les dejaron los denostados regímenes anteriores y que en su ancianidad, son agradecidos porque les dan chamba y no saben decir no. La excepción: Javier Jiménez Espriú, al que pensé le seguiría, por edad, Gerardo Ferrando Bravo, ocupado en no hacer nada en el Grupo Aeroportuario, ya que ni siquiera tiene a cargo o supervisión la terminal de Santa Lucía.

Por eso es que, en ese mar de enanos administrativos, suertudotes o científicos de medio pelo, se nota a los medianos como Marcelo Ebrard o Ricardo Monreal que a veces pierde la galanura por quedar bien, pero es rescatable. De los demás, haríamos un gobierno estatal, no nacional, incluyendo a quien está en Palacio Nacional.

Por eso es que López no ve mejor referencia en materia epidemiológica que al otro López, Gatell, quien soberbio igual que el patrón, está hecho para las cámaras de TV desde donde envía sus mensajes de manera similar a la del tabasqueño, como si fueran verdades absolutas.

Y por eso, porque quien se dice presidente no tiene algo mejor, tiene que darle la razón, aunque políticamente lo desgaste. No importa si incluso se confronta con su consentida la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum o con cualquier otro mandatario.

Pero a López, Gatell, le falta mucho daño por hacer. Los muertos, como él lo planea, llegarán a sobrepasar los 100 mil en la primera oleada de SARS-CoV-2, es más ya se lo dijo al otro López, el de Palacio y acordaron que “pues ni modo”.

Incluso los problemas hacia adentro van a continuar y se harán mayores. El encargado de coordinar todo en relación a la pandemia es Marcelo Ebrard, pero López-Gatell, sólo acuerda con su tocayo de apellido y no comparte información con el canciller.

Ni hablar con los gobernadores de oposición, salvo el oaxaqueño agachón Murat. La relación está muy tensa y mandaron a la secretaria de Gobernación Olga Sánchez a planchar con ellos y algunos de Morena que manifiestan su hartazgo con sus cercanos, como el de Tabasco.

Insistimos, López-Gatell es lo mejor que tiene en su gabinete de salud el presidente; no tiene otra referencia y las que hay a nivel nacional no están en su mente. Al exsecretario del ramo, Juan Ramón de la Fuente, lo exilió a Nueva York, tal vez para que no le hiciera sobra a él, ni competencia a los suspirantes a sucederlo en el trono de Palacio Nacional.

Lo dicho, López no tiene la capacidad ni la visión de Estado para gobernar un país como México. A lo mejor en Nicaragua haría un papel decoroso.