• Antes ofrecían un país próspero y grande, hoy nos dan mediocridad y miseria
Miguel A. Rocha Valencia
Y después del discurso de austeridad y conformismo que parece ser la plataforma social de Morena la gente se pregunta (incluyéndome) ¿Por qué no aspirar a vivir mejor? ¿Por qué vivir con 200 pesos en la cartera y un par de zapatos? Sobre todo, cuando vemos que quienes eso predican se enriquecen, se corrompen y en los hechos revelan cínicamente cuál es su verdadero rostro.
Porque mientras insisten en una austeridad y falta de aspiraciones como personas y nación, la nueva mafia en el poder se despacha del presupuesto y asume deudas para engordar patrimonios personales y tribales que no se reflejan en infraestructura, en obras que nos engrandezcan, sino que nos sumen en la pequeñez y la mediocridad.
Ahí están el aeropuertito con sus dos miserables pistas que no tiene fiabilidad i viabilidad financiera pero que fue resumidero de corrupción donde se despacharon contratos incluso a empresas inexistentes o sin capacidad para cubrir pedidos donde la familia López se involucró con abuso de poder.
O el trenecito Maya que por alguna razón dejó de funcionar décadas atrás y que se pretendió revivir en concesión a militares con más de medio billón de pesos que no reportan un peso a las finanzas públicas y necesita, como el AIFA, inyecciones presupuestales para mal funcionar. Aquí también se denunciaron y se demostró la existencia de corruptelas donde de nueva cuenta se involucraron familiares de quien dijo que con su sola “presencia moral” acabaría la corrupción de los de antes.
Ni hablar de mexicana, empresa aérea que, sin capacidad de competir, “vive” del erario público y reporta pérdidas en su operación y no ganancias por ausencia de ocupación por lo cual. También, como Pemex y CFE, debemos mantenerla por su incapacidad financiera. LO mismo diríamos del transístmico, otro muerto redivivo que cerró sus tramos por falta de ingresos y que se puso en marcha en todos sus tramos para solapar o favorecer la corrupción en sus contratos donde una vez más, están los López.
Mediocres en todo incluyendo a funcionarios que son de medio pelo, muchos de ellos ignorantes o sin las capacidades para desempeñar el cargo, pero con una probada renuncia a la vergüenza y sometimiento a la voz al amo, lo que en su momento diría el prócer macuspano, obediencia ciega.
Luego vienen las pensiones y demás programas sociales que nos invitan a la dependencia, a la mediocridad y conformismo pues sólo es necesario pertenecer a alguno de los grupos de beneficiarios para recibir dinero gratis, sin esfuerzo ni comprobación de “algo” a cambio de la “ayuda”.
Y es que esos programas sociales, están diseñados para comprar agradecimiento, no para progresar, se expresan en compra de simpatías y encuestas, pero no para mejorar como personas ni mucho menos como grupos sociales que de esa forma, ni avanzan pues no tienen “necesidad” de un esfuerzo o actividad económica para merecerlo, ayudando con ello a engordar a deuda pública y fortalecer la permanencia de esa mediocridad en el poder.
De tal suerte que nos resistimos a ser del montón, prefiero esforzarme a cumplir con una actividad productiva a cambio de un salario por mínimo que sea, pero que sea la contraparte a una actividad económica que sustente el gasto y no sea un hoyo financiero para un gobierno que no habla de un México fuerte y creciente sino de pura mediocridad, de sueños incumplidos y resentimientos acendrados y atizados porque ese es el mejor caldo de cultivo para la 4T. De ahí salió, de la confrontación.
Como mexicanos merecemos más, está demostrado que capacidades intelectuales tenemos, ahí están todos quienes se van al extranjero triunfan y viven bien y acá muchos preferimos conformarnos con limosnas a cambio de aceptar que se nos deterioren los servicios, se limiten libertades y aceptemos un régimen que no piensa en grande sino en mediocridades como sus disque obras faraónicas que no pasan de estar a la altura de países tercermundistas o bananeros de regímenes trasnochados e ideas anquilosadas.
No conozco en la historia reciente ningún país con tendencias izquierdosa donde la miseria esté erradicada y en cambio sí, la limosna institucionalizada, prostitución aceptada y la sociedad domesticada por la fuerza. Neguémonos a ser conformistas en lo individual, será el primer paso para aspirar a un país grande, con obras y gobiernos que nos enorgullezcan y nos unan como sociedad. Que estén dispuestos a dejar el poder aceptando sus incapacidades y errores. Claro para eso necesitaríamos contar con estadistas, esos que desaparecieron hace algunos años.















