• El mesías no oculta su ambición por ser dueño de la ley y la moral pública

Miguel A. Rocha Valencia

Con su “dignidad intacta” luego de que el ex presidente de Estados Unidos Donald Trump le dijo que se agachó con mucha facilidad ante sus pedimentos, el ganso de Macuspana arremetió contra los débiles, ofendió a periodistas, artistas y ambientalistas para luego exigir a Denisse Dresser ofrecer una disculpa pública por parafrasear al titular del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, a quien en su momento lo festejaron los morenos por aquello de la metida…

Desde su púlpito palaciego donde disfruta de arreglos por más de millón y medio de pesos para cada una de sus reuniones y los seis millones de pesos mensuales de mantenimiento, una vez más el profeta de la 4T se alzó como lo que siente que es: la encarnación de la Ley y la moral, el único autorizado para impartir justicia y el juez que perdona y condena a su criterio.

Olvidó que el secretario Ejecutivo de Seguridad dio a conocer la desaparición de 25 mil mujeres en lo que va del sexenio, las 24 mil 600 asesinadas o los 19 mil 500 niños ausentes, muchos de los cuales son sacrificados por criminales.

Prefirió alzar el dedo para acusar una vez más a los artistas y ambientalistas de neoliberales, de vendidos, mercenarios, de ser cómplices de los “otros” y al mismo tiempo, tratar de exhibir a periodistas críticos, a uno por tener depa en Polanco, como muchos otros que tuvieron buenos salarios, pagaron de su sueldo y pueden explicar “quién pompó”, mientras el primogénito del ganso, sigue sin justificar de dónde tanto dinero, casotas, permanencia en el extranjero y vida de rey, si no tiene un salario ni paga impuestos al SAT.

Tampoco explica cuánto recibió en “donativos” como los recolectados por sus hermanos Pío y Martín o el mismo Julio Scherer. Tampoco de ellos hay declaraciones fiscales.

A otra le exigió disculparse por algo que fue dicho por el “culto” hijo de Paco Ignacio Taibo, pero al igual que con el primero, no tuvo argumentos para desmentirlos en sus dichos ni apreciaciones.

En el colmo de la ridiculez insiste en acusar de traidores a quienes no se arrodillan ante él y autoriza la escalada de linchamientos violatorios de las Ley en un abuso criminal del poder contra sus “enemigos” y no sólo la justifica, sino que la alienta, aun con el descaro de utilizar bienes y recursos públicas, humanos y financieros para lograrlo.

Mala táctica diría el experto en comunicación pues este tipo de acciones, se revierten contra el instigador al no tener sostén alguno y confirmar por el contrario ante el “pueblo bueno” el carácter autoritario de un gobierno que abandona su función para alzarse como partido en plena campaña por conservar el Ejecutivo federal, incluso a la mala como lo muestra todos los días.

El bufón vestido de presidente de Morena, Mario Delgado (línea 12) amaga con acusarlos penalmente, cuando en todo caso, debía reconocerse como patriotas a quienes integran la Alianza opositora pues se enfrentan al poder político federal, a la mayoría en el Congreso, al uso faccioso de recursos en diversos estados de la República cada vez más marcados por su alta criminalidad, aumento de pobreza y desempleo, pero destacados sobradamente por la actividad proselitista en favor del machuchón tabasqueño.

Tan es así que en este año ya son más de 172 mil 700 millones de pesos destinados a diversos tipos de subsidios, que significan 80 por ciento más que lo gastado en inversión por el gobierno federal en lo que va del año. De hecho, esta tendencia alcista inició en la administración de la 4T, pero en 2022 se volvió más notorio y en 2021 se hizo patente cuando antes de las elecciones intermedias, se repartió dinero a través de los súper delegados y activa participación de 23 mil “servidores de la Nación”.

Es decir que la compra de votos es la alternativa que ve la administración del caudillo de Tepetitán como la mejor manera sostenerse en el poder, aunque eso conlleve la quiebra económica del país, la pérdida en calidad de vida o el índice de felicidad. No se trata de gobernar sino de ejercer el poder para la gavilla que hoy sustituye a la antigua mafia neoliberal.

Ahí están los datos: México cae en picada como potencia económica del lugar 13 de 190 países, pasamos en dos años al 15 y hoy, con una economía calculada en un millón 300 mil millones de dólares, ya estamos en el sitio 17, superados en un solo año, por Indonesia e Irán. Y así vamos, de mal en peor, sin visos de mejoría, pero eso sí con un ganso que camina como iluminado, personificador de la Ley y la Justicia a quien esperamos que lo dicho por Ann Milgram, titular de la DEA sobre complicidades de personajes y gobiernos con el crimen no le vaya a salpicar el plumaje.