• Presumen regalo de dinero con cargo a un presupuesto exprimido
Miguel A. Rocha Valencia
Como cada semana la 4T regala más becas y anuncia nuevos “beneficios” con cargo a una bolsa donde ya no hay dinero, salvo una abultada deuda que seguirá creciendo mientras el país decrece en economía sin esperanza de recuperación, pero sí de una crisis que todo indica, estallará pronto.
Por el momento los “regalos” de dinero fiscal que se anunciaron en Zacatecas como en cada gira presidencial, se suman a los más de billón 500 mil millones de pesos que se destinan lo mismo a pensiones no contributivas, las que se sacan al 97 por ciento del ISSSTE y los demás programas clientelares, incluyendo la inclusión gratuita a servicios médicos institucionales de quienes no lo tienen.
Y como no hay aumento real en los ingresos fiscales que por el contrario amenazan disminuir especialmente por el ISR derivado del aumento de la informalidad que ya alcanza al 55.5 por ciento de las unidades económicas (empresas) y trabajadores, los beneficios sociales que la 4T espera se le agradezcan en las urnas electorales, serán con cargo a una deuda que amenaza superar los 20 billones de pesos al concluir el sexenio, si no es que antes de acuerdo con expertos.
El problema no es que suba la deuda, sino que con ello aumentarán los intereses anuales a pagar que hoy rondan el billón 500 mil millones de pesos, con lo cual, la llamada consolidación fiscal, se convertirá en un sueño guajiro que de entrada, Edgar Abraham Amador, el mediocre secretario de Hacienda de la 4T, sabía que no se iba a lograr por su incapacidad de no tener la estatura para decir no a su patrona y frenarla en el gasto sin soporte fiscal o productividad.
Uno d ellos temas que presume precisamente el oficialismo, es que los aumentos demagógicos del salario no han impactado en la economía y se convirtieron en medida justiciara ordenada por decreto, pero la realidad es otra y se explica con el hecho “simple” del aumento de la informalidad empresarial que prefiere darse de baja para dejar de pagar esos salarios y los impuestos y prestaciones derivados de ello como las cuotas al IMSS, lo de nómina e ISR.
Tampoco esos 32 millones de trabajadores informales pagan impuestos ni cotizan al IMSS, carecen de prestaciones sociales. Pero con la política demagógica de la 4T que les quitó esa posibilidad, ahora “graciosamente” pretende darles servicios por la puerta de atrás ya sea con el IMSS-Bienestar o la tarjeta única, aunque con ello, como ocurre, no se les garanticen medicamentos.
Esto último queda bien claro y lo plantea el diputado Héctor Jaime Ramírez Barba, doctor en Ciencias de la Salud quien desde hoy, advierte que a las carencias de medicamentos ya existentes, especialmente para enfermedades “catastróficas” y crónico degenerativas, se suma el hecho que de los dos mil 753 fármacos que compraba el gobierno, ahora bajaron a sólo 929 claves.
Por si fuera poco, las compras de medicamentos se consolidan con tiempo; la convocatoria parea surtir 2027 debió salir en marzo, se pasó al 7 de mayo; estamos en julio y la secretaria de Salud no ha emitido la invitación, por lo que hay un riego muy grande de que al iniciar el año próximo haya una mayor escasez de fármacos. La única explicación posible es que no hay dinero o perversamente ocurra como con la pandemia que le cayó “anillo al dedo” al prócer macuspano.
Por lo pronto el pasivo laboral, sólo de las pensiones llega a casi dos billones de pesos mientras que los no cotizantes aumentan semana con semana en que s reparte dinero gratis sin ningún respaldo económico-financiero o de productividad, por lo que su amortización va directo a deuda, esa de la que deben salir dineros para todo porque el presupuesto ya no alcanza, incluyendo las transferencias a Pemex que ahora produce y exporta menos.
El hecho es que el regalo de dinero aumentará necesariamente durante los próximos meses con recortes a todo lo que se pueda incluyendo como se ve, a salud, la inversión en infraestructura y el pago de proveedores, ahora no sólo de Pemex sino también del sector salud donde según el diputado Héctor Jaime, el débito ya suma más de 120 mil millones de pesos.
Así es como se consigue el “agradecimiento” popular, las cartulinas amorosas en las giras presidenciales y desde luego las encuestas de aprobación que cada vez son más descaradas, incluso en medios “respetables”.
Con ello también se acerca el estallido de la crisis que ojalá, no agarre confesados.













