• Balandronada, ignorancia y reclamo presidencial preocupantes

Miguel A. Rocha Valencia

Como diríamos en el barrio: “¡Échenme al tigre!” así se expresó la presidenta cuando le preguntaron acerca de que Ismael Zambada pudiera dar nombres de aquellos a quienes sobornó, pero casi de inmediato volvió con el reclamo de no saber cómo se llevaron a El Mayo a Estados Unidos.

Para colmo sale a relucir que ni siquiera es posible solicitar la extradición, si fuera el caso, del secuestrado líder del cártel de Sinaloa quien, junto con el Chapo Guzmán, el Güero Palma y Rafael Caro Quintero, heredó toda la red de narcotráfico del “Triángulo Dorado” del Pacífico que capitaneó Miguel Ángel Félix Gallardo.

Ello se debe a que en los hechos y a pesar de ser, desde luego después de Felipe Calderón y Genaro García Luna, el enemigo público número uno de la 4T, El Mayo no tiene ninguna indagatoria en México, mientras que, en Estados Unidos existe una veintena de reclamos judiciales en igual número de estados y del orden federal.

Es decir, primero sale la balandronada, luego el reclamo y después la ignorante complicidad en torno a los criminales ya que a pesar de que Alejandro Gertz Manero salió a decir que hay tres procesos pendientes contra el capo y que sa cantidad de vez se ha reclamado la devolución a territorio nacional del mismo, nomás no le hacen caso.

Bueno ni siquiera hay la intención de responder al reclamo presidencial de información acerca de cómo fue que Ismael Zambada García llegó a Estados Unidos, hecho que por sí sólo muestra la “gran confianza” que hay en el gobierno de aquel país en el nuestro.

Con ello y la cortina de humo de lisonjas acerca de la “colaboración” de la president(a) mexicana, los estadunidenses muestran su posición de poder y advierten que, así como se llevaron a Zambada García, lo pueden hacer con quien se les antoje, sin permiso ni aviso previo.

Lo grave de todo esto es que, con acciones o inacciones de este tipo, el gobierno de Donald Trump muestra el real nivel de confianza que tiene respecto a las autoridades mexicanas a las cuales califica de narcogobierno.

De hecho, El Mayo no hace sino confirmar lo que del otro lado de la frontera no sospechan, sino saben, de ahí las acusaciones que, a través de voceros de los departamentos de Estado, del Tesoro, Seguridad y las agencias de inteligencia expresan sobre las administraciones mexicanas.

Confirma Ismael Zambada García el contubernio de la jerarquía del ejército (para hacer lo que se hacen en materia de protección al crimen, deben tener mando) la policía y diversos niveles de gobierno empezando por el Ejecutivo federal hasta municipal pasando por dos que tres narcogobernadores.

No necesita decir nombres, son del dominio público y en la medida en que la actual jefa del Ejecutivo intente evitar decirlos o reconocerlos, ante los ojos de la administración estadunidense, se hace cómplice por encubrimiento.

Recodemos que uno de los peores delitos que se castigan en Estados Unidos, es el de conspiración para cometer crímenes y aunque no acusan abiertamente a la president(a) si le exigen que profundice en el combate a las organizaciones delictivas, “no hacen lo suficiente” le dicen.

A ello la respuesta son números acerca de los detenidos, decomisos y destrucción de narcolaboartorios, de todo eso que el profeta dijo que no existían y sin embargo, salen a la luz pública a través de su sucesora a quien “aprietan” y exigen y nada informan.

Ya ven ahora resulta que El Mayo, pese a lo que afirma de abogado, ya empezó a revelar nombres y los secretos de las estructuras criminales y de las redes de complicidades con autoridades civiles, militares y policiacas en nuestro país, las cuales conocen perfectamente del otro lado, pero necesitan testigos y quien señale culpables que seguramente ya están enlistados y tarde o temprano saldrán a la luz pública.

De ello tampoco van a informar a las autoridades mexicanas; los gringos harán lo que más convenga a sus intereses incluyendo los que tienen en las redes criminales que en Estados Unidos se albergan en edificios corporativos de “respetables” hombres de negocios y banqueros, porque allá, si se mueve el dinero en serio como los 100 mil millones de dólares que reconocen, circulan en su sistema financiero, o sea, que la paja en el ojo… La fiesta apenas inicia y muchos se van a poner “malitos” como dicen los criminales de alta gama.