• Ganso, como siempre, es su peor enemigo ¿A propósito o por víscera?

Miguel A. Rocha Valencia

Ahora que Santiago Taboada, aspirante del PAN a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México reconoce que, si la oposición obtuvo buenos resultados en las pasadas elecciones en la capital del país, se debió más que a aciertos de la oposición, al mal gobierno de la corcholata favorita del ganso.

Y tiene razón, pero se quedó corto pues la pérdida a nivel nacional de Morena fue tan severa que perdió la mayoría calificada en el Congreso federal y local, mientras que, de los 30 millones de votos del 2018, la 4T apenas logró 16.1 millones, es decir, casi la mitad.

Eso revela de entrada que son los errores de morena y aliados los que más le causan daño ante una oposición casi inmóvil, sin recursos, sin candidatos ni mucho menos liderazgos que le resten popularidad al ganso de Macuspana.

Es decir, como en las elecciones donde compitió con Vicente Fox y Felipe Calderón, el factor chachalaca y lo que realmente representa resulta determinante dado que sus decisiones en todos sentidos le hacen mucho daño al exhibirlo tal cual es con su espíritu vengativo-pendenciero y autoritario donde no acepta réplicas como tampoco voces independientes sino sólo súbditos y lacayos.

Los recientes acontecimientos lo demuestran. Tan sólo el tema de su ausencia en las calles de Guerrero quesque para no salpicar de lodo su deteriorada y enfangada investidura presidencial y la aparición de la gobernadora hasta tres semanas después de la catástrofe le ganó un sentimiento adverso entre la población el cual ni con limosnas se va a olvidar de cara a elecciones futuras, sean federales o locales.

Para colmo en el tema de los dineros de los 13 fideicomisos del poder Judicial echó por tierra toda la campaña en torno a privilegios de magistrados y ministros y victimizó a trabajadores quienes de su bolsa consiguieron una serie de prestaciones propias de todo sindicato “aspiracionista” que pretenda servicios de primera clase más allá de los del sector público que ni el mismo profeta cuatrotero emplea.

El tema García Harfuch y Brugada también salpica al tlatoani en su faceta de traidor y falto de palabra a pesar de la entrega de un bastón de mando que resultó un fraude (como él) puso en ridículo a su corcholata favorita y su elegido al cual incluso humilló. Con ello le pegó a las bases partidarias y sus aliados quienes ya vieron que las promesas de la exjefa de gobierno dependen del palomazo de su patrón, no de ella.

Igual en estados donde se notó a las claras que la elección de aspirantes a gobernadores fue manipulada por el tlatoani desde Palacio Nacional o Badiraguato a donde va por que es su gusto, para estar con esa buena gente que las circunstancias llevaron a convertirse en los peores criminales, asesinar sin remordimientos y envenenar a millones.

Sus intereses en el Maximato que viene están claros y en ese sentido hasta la asunción al poder de la corcholata queda en entredicho, pues nada da por seguro que la chachalaca tabasqueña entregue el poder, al menos no por las buenas, máxime si como piensa obtiene en el 2024 la mayoría calificada al Congreso y realiza las reformas que se le vengan en gana.

Puede ser torpeza derivada de su mesianismo y soberbia o simplemente cinismo lo que lo lleva a cometer esos “errores”. O bien se siente tan seguro en ganar o ya sabe qué hará para conservar el poder incluyendo lo ilegal. ¿Cínico o torpe?

Cualquiera que sea la motivación y las causas, en “lógica democrática”, el factor mesías tropical es una variable contra Morena y sus candidatos, pero a favor del dueño del proyecto, quien en uno de esos arranques le entra la ocurrencia de prolongar su sueño en Palacio Nacional a petición de un “pueblo sabio” al cual encarna.

Variable que debe ser tomada en cuenta pues fue factor definitorio en las elecciones donde compitió con Vicente Fox y posteriormente una de las motivaciones para “sembrar” el miedo a un sujeto como él con Felipe Calderón apoyado eso sí, por un fuerte grupo de empresarios quienes ya vislumbraban lo peligroso que sería el caudillo en el poder. Eso fue previo a elecciones y con un machuchón sin el poder que hoy tiene. Cuidado, no lo descuiden porque si bien como dice Taboada los errores del actual gobierno gravitaron en la elección del 21, esta vez se juegan el todo por el todo en un régimen democrático con instituciones frente a un sistema autoritario con un tirano (a) en el gobierno.