- A pesar de negar la realidad, el ganso sabe que pierde terreno y se enfurece
Miguel A. Rocha Valencia
De mecha muy corta, el “humilde” mandamás de Palacio Nacional se enfurece cada vez más y endurece discurso y posiciones en torno a los temas cuya realidad le hablan de crisis y fracaso, salvo que su objetivo perverso sea llevar a México al precipicio.
Esta vez, ni sus “datos” le cuadran, pues al tema de la casa gris (así le llama él a la mansión que habitó su hijo Ramón en Houston) de sus mañaneras extendido más de un mes, se suma el rechazo definitivo a su decretazo para ocultar información de sus “grandes obras”, las masacres en diversos estados que incluyen a Michoacán, Colima, Guerrero, Nuevo León y Zacatecas.
Matazones donde a pesar de las evidencias grabadas o documentadas y reconocidas por él mismo, las pone en tela de duda “ojalá que no sea cierto”. Si todos desearíamos que fueran ficción.
A esa violencia se suman los asesinatos contra periodistas, la creciente extorsión a empresarios denunciada por la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, el descarado cobro de piso de los grupos criminales a productores agrícolas.
Y le enoja más saber que la evidencia de corrupción y falta de austeridad en su propia familia y la violencia generalizada en el país, así como la caída real de la economía a la que amenaza una crisis financiera, le están provocando al ganso una caída en las encuestas, que van de entre tres a 16 puntos; algunas ya le dan cerca del 50 por ciento, cuando hasta hace poco estaba en 65 por ciento. Lo peor es que la baja se vuelve tendencia.
Abona a ese hecho, su confrontación permanente contra instituciones como el INE pues su desgastado discurso de víctima ya no tiene la misma efectividad, amén de los pleitos con periodistas que lo desenmascaran por su contradicción de austeridad pues vive en un palacio que cuesta seis millones de mantenimiento al mes, a los excesos en que incurren sus familiares y colaboradores que son expuestos a la luz pública sin que se puedan desmentir aun con todo el poder del gobierno que usa el mesías tropical.
Los empresarios, ya pasaron la etapa del susto, más porque el “negociador” Julio Scherer ya no está en Palacio para chantajearlos con “carpetas de investigación” o el SAT con la persecución fiscal y es en ese marco que primero, no se juegan su dinero con la 4T y segundo, denuncian la extorsión del crimen organizado al que miembros de Canacintra pagan cuotas mensuales hasta por 30 mil pesos especialmente en Veracruz, Quintana Roo, Estado de México, Jalisco y Ciudad de México, según dice José Antonio Centeno, próximo presidente del organismo, quien además apunta que este delito tiene un 94 por ciento de impunidad.
Algo similar ocurre con locatarios, agricultores y transportistas de básicos, frutas y hortalizas, donde el problema es tan grave que de acuerdo al Centro de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, (Lacen) el cual revela que esa práctica incide al menos con un dos por ciento al índice inflacionario que para enero se reportó en 7.22 por ciento.
Es decir que entre pagos de piso, extorsiones y robo en carreteras incluyendo a empresarios, el crimen organizado encontró un nicho donde actúa a sus anchas y no sólo repercute en la seguridad de empresarios agrícolas e industriales sino también de manera significativa en la economía pues genera carestía.
En ese aspecto la UNAM señala que el mejor ejemplo es el caso del limón que de un precio original de 35 pesos, sube a 50 por los cobros del crimen, para llegar al consumidor final a 85 pesos donde se absorbe la inseguridad en carreteras.
De tal suerte que de acuerdo con el Lacen “el crimen organizado se conformó como un cartel que determina precios de producción, distribución y venta además de determinar temporalidad y volumen de cosecha así como la fabricación de bienes” de tal suerte que de acuerdo al estudio, la inflación en vez de estar como está, debería ser del 5.22 por ciento.
Pero las malas noticias para el mesías tropical quien le dio vueltas al caso de denuncias contra Julio Scherer, no terminan pues el juzgado Décimo Séptimo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México ordenó la suspensión definitiva del llamado “decretazo” que se sacó de la manga en noviembre pasado, y aunque es sólo en lo referente a la transparencia del gasto, pues ya es algo.
Ahí faltó meter mano a la materia referente a las “facilidades” para golpear al medio ambiente o afectar propiedades privadas, ejidales o comunitarias de manera arbitraria y sin posibilidad de amparo bajo el argumento de “interés público y seguridad nacional”. No obstante el tener qué informar cómo se gasta el presupuesto, es algo que molesta mucho al ganso, al que por lo visto, nada le sale bien ¿o si?
NO a la revocación de mandato











