• En busca del voto, el ganso está dispuesto a orillarnos a crisis estructural

Miguel A. Rocha Valencia

A sabiendas que la economía se hunde, la 4T asume decisiones que la dañarán estructuralmente y en la próxima administración será difícil salir del hoyo, peor si se mantiene el modelo clientelar que hoy se impone.

Por lo pronto y aunque para el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O., México registrará un crecimiento del 3.5 por ciento este año, el estimado de los analistas de Banxico, Citi Banamex, Bank of America, Standard and Poor’s, Moody’s y de la misma OCDE, plantean un crecimiento de entre el 1.1 al dos por ciento máximo.

La declaración del titular de Hacienda se da justo cuando se registra una caída “significativa” en los ingresos no sólo por la baja en la recaudación de IVA, sino por el descuento de IEPS a tasa cero en las gasolinas que al momento significan 75 mil millones de pesos menos. La aplicación de esos impuestos seguramente se reincorporará pasado el día 10 ya con la Revocación de Mandato definida.

En ese mismo entorno se encuentra la posibilidad de aprobarse “sin quitarle ni una coma” la reforma eléctrica del machuchón de Palacio Nacional, cuyo rechazo en el Congreso tendría como alternativa que la Suprema Corte de Justicia, con la ministra morenista Loretta Ortiz Ahlf, quien planteó al pleno descongelar la Ley de la Industria Eléctrica ya aprobada y detenida en el máximo tribunal a raíz de amparos concedidos en su contra, especialmente por el tema del monopolio de Estado con la CFE.

Este hecho, es lo que prendió los focos de alarma en la relación con Estados Unidos, cuyo gobierno comisionó a John Kerry para dialogar con el mesías tropical y dejar en claro que deben mantenerse a salvo los contratos e inversiones existentes, cosa que no queda claro en la política implementada por Palacio Nacional y un va y viene del ganso.

Lo cierto es que si se aprueba la reforma como está, será la puntilla para la inversión pública y privada, lastimada y huida del país a raíz de la cancelación del Aeropuerto de Texcoco. Fue entonces que Bank of America habló del rechazo de la IP nacional e internacional para traer su dinero a México.

Este sólo hecho hizo caer las expectativas de crecimiento del país y borrar de manera definitiva la posibilidad de un crecimiento promedio sexenal prometido por la cuarta hasta por arriba del cuatro por ciento o del 4.1 por ciento estimado para este año por Hacienda que ya reconoció no se dará.

De hecho, por esa razón los analistas de las instituciones arriba mencionadas, coincidieron en bajar sus expectativas, incluyendo el Banco de México que encabezado por la también morenista Victoria Rodríguez Ceja.

Ya con eso y la caída de los ingresos, la fuga de capitales de mexicanos que suman más de 135 mil millones de dólares, la caída o escape de la inversión privada nacional y extranjera, fija y especulativa por más de 64 mil millones de dólares, la economía del país cae en un “descuadre” macroeconómico que obliga al recorte del gasto y más subejercicios sobre todo en la segunda mitad del año, según los analistas.

Las mismas voces estiman que habría un faltante de recursos, debido a que no se lograrán los ingresos fiscales esperados, al no poderse cumplir con la meta de crecimiento de 3.4 por ciento este año, como estima Hacienda en los Precriterios Generales de Política Económica de 2023 (PGPE), ya que lo sumo a la actividad económica avanzaría 2 por ciento.

Eso aun sin contar con los efectos de una reforma eléctrica tal como la mandó el profeta cuatrotero, el efecto inflación general que supera el siete por ciento y que está arrastrando como nunca a la subyacente.

Las posibilidades de recuperación están en que, pasado el ejercicio solicitado, organizado y publicitado por el caudillo de Macuspana, se deje de regalar dinero presupuestal, se ajusten precios de gasolinas a lo real (que tendría efecto inflacionario) y o, se aumenten los ingresos fiscales, porque ya no hay ahorros, fondos de contingencia ni mucho menos cobros extraordinario a empresotas. Veremos. No a la Revocación de Mandato.