• Ahoga a México espiral de violencia, carestía, temor, crispación política y social

Miguel A. Rocha Valencia

Si lo que buscaba el Ganso era colocar al país en uno de sus peores momentos, lo logró: hoy México está hundido en violencia con más de 107 mil ejecuciones, carestía que raya en lo impensable con fuga de capitales histórica, miedo a la pandemia que alcanza récord de contagios y fallecimientos, y todo inmerso en una vorágine de confrontación social y política donde hasta los de Morena llaman a la moderación.

Nada positivo da pie a la pregunta del doctor Sergio García Ramírez ¿Qué ha cambiado? La respuesta sería: todo, pero para mal.

Porque hoy los mexicanos vivimos los peores momentos de la historia reciente, la época de los “nuncas” de la 4T se impuso al neoliberalismo con todo y su corrupción, porque nunca como hoy, la criminalidad se hace presente en todos los ámbitos, el contubernio de autoridad y delincuencia organizada es evidente en los más altos niveles, donde las instituciones de justicia en vez de combatirla, se volvieron comparsas del Ganso en acciones persecutoras de críticos y pretéritas ofensas y desaires.

Vemos una Suprema Corte que se volvió cortesana de Palacio Nacional; una FGR transformada en juez de horca y cuchillo, así como un legislativo sometido a los deseos del profeta cuatrotero, donde surgen tenues amagos de rebeldía que finalmente son aplastados, incluyendo los de una oposición que no representa ni a quienes la dirigen.

Y en cambio, los criminales asesinan, a los abrazos del profeta, responden con balas, torturas, sin temor alguno, sin necesidad de desafíos a una autoridad desaparecida, cómplice e inmóvil con todo y los 380 mil efectivos militares y de Guardia Nacional para quienes se construyen instalaciones que sólo ocultan más corrupción con sus contratos de obra directos y opacos.

Se apoderan no sólo de espacios para producción y tránsito de drogas, armas y personas, sino también de propiedades, territorios completos, negocios lícitos, gubernaturas, presidencias municipales y congresos locales. Quien se resiste, “se pone malito” aunque sean “morenos”. Inegi reporta que el 70 por ciento de los mexicanos nos sentimos inseguros, tenemos miedo.

Junto a ello, una inflación “oficial” que borró el presumido aumento al salario mínimo y lo dejó apenas en 0.01 por ciento, en tanto que, en la calle, la carestía incrementa el número de pobres laborales, el Ejército de miserables ya supera el 54 por ciento de los mexicanos. Hoy se compra la tercera parte de lo que se adquiría hace un mes. Kilo de limón, 90 pesos.

Y el tema es que esa carestía no para, se profundiza y no hay manera de contenerla; las importaciones de básicos crecen, especialmente en granos primordiales comestibles e industrializables; carnes y todo lo que tiene que ver con las industrias.

Presumen una inexistente baja en la deuda externa, pues el déficit público se incrementó a cerca de 900 mil millones de pesos y si hay menos documentos oficiales en manos extranjeras es porque huyen los capitales: 34 mil millones de dólares se acaban de ir, pero el pago del servicio del débito no baja, especialmente por lo que se debe en Pemex.

Se da la paradoja que “sin pedir prestado”, la deuda pública se incrementa. No tardará el profeta de la 4T en ordenar tomar reservas del Banco de México y entonces sí, a perder el poco crédito internacional; los acreedores reclamarán lo y si eso pasa, caeremos al precipicio de una devaluación profunda.

Con un panorama de depresión donde también cayó el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) y la FED anuncia incremento escalonado de sus tasas para frenar inflación, en el Banxico se confirma que el fenómeno ya es una espiral y alcanzará todo el 2022, lo cual impactará en los pronósticos de “crecimiento” que para algunos es simple recuperación, hasta el 2023.

Pero como si todo eso fuera intrascendente, el Ganso sostiene su homilía mañanera de mentiras donde asegura que se acabó la corrupción, sin aceptar que él se convirtió en el jefe de la nueva mafia en el poder, concentrador de vidas y haciendas, dispensador de su propia justicia que se vuelve gracia para sus feligreses.

En tanto, la pesadilla se profundiza con récord diarios contagios de Covid-19; ya se superaron los 32 mil diarios; los muertos oficiales rebasan los 300 mil y los extraoficiales alcanzan el doble, colocando a México no sólo como el país con mayor índice de mortalidad general sino el más descuidado a nivel internacional con arengas a contagiarse proferidas desde el púlpito del caudillo de Tepetitán.

Y ni para dónde moverse; los mismos morenos ven una polarización social y política estimulada por el mesías tropical incluso entre ellos. Tanto que Ricardo Monreal se vuelve protagonista y llama al diálogo, a no destruir al país.

Si así lo ve el líder de Morena en el Senado, es que vienen tiempos aciagos para México, de agitación, confrontación donde algunos no tendrán medida en sus ambiciones de poder y las colocarán por encima del interés nacional.

Veremos sin duda peores tiempos. Este año será de pesadilla.