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Visión MX / Efímero y desolado 

Fernando Moctezuma Ojeda – @FerMoctezumaO

La política mexicana suele ofrecer episodios donde la realidad supera cualquier artificio dramático, pero lo ocurrido este fin de semana en Sinaloa roza los límites de la desconexión institucional. Menos de cuarenta y ocho horas duró el reasentamiento de Rubén Rocha Moya en el Ejecutivo estatal tras un periodo de licencia de 112 días. Lo que pretendía ser un golpe de autoridad para recuperar el control de su propia sucesión derivó en un aislamiento fulminante, sellado por un segundo retiro obligado que deja al descubierto las profundas grietas en el movimiento gobernante.

El retorno del mandatario, argumentado bajo el supuesto dictamen de la Fiscalía General de la República que no halló elementos de prueba en su contra ante las indagatorias del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, se topó de frente con una realidad inclemente. No hubo comitivas ni aplausos esperándolo a las puertas del Palacio de Gobierno en Culiacán; en su lugar, colectivos de familias de personas desaparecidas lo recibieron con reclamos encendidos. Sin embargo, la estocada definitiva no provino de la oposición ni de las manifestaciones ciudadanas, sino del propio aparato político al que pertenece.

El deslinde fue enérgico, coordinado y casi instantáneo. Desde Gobernación se apresuraron a calificar su regreso como una decisión estrictamente «personal», recordando que las carpetas de investigación sobre el entorno sinaloense continúan abiertas. Minutos después, las bancadas de Morena en el Senado y en la Cámara de Diputados marcaron distancia, exhortándolo de forma velada o explícita a separarse del cargo en favor de la «responsabilidad institucional». Para completar el cerco, las y los gobernadores del partido guinda emitieron un comunicado conjunto respaldando la conducción de la presidenta Claudia Sheinbaum y reprochando abiertamente «la desmesura y las decisiones de facción».

Lo que no queda claro es el cálculo que llevó al gobernador a asumir que podía desafiar las señales emitidas desde la capital. La postura de la mandataria federal en redes sociales, al señalar que «el poder sin principios se vuelve arrogancia» y que «ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo», no dejó margen para interpretaciones. La respuesta legislativa no se hizo esperar: el Congreso del Estado aprobó de manera unánime una nueva licencia indefinida y convocó de urgencia a un periodo extraordinario para designar una gubernatura interina.

El episodio abre interrogantes de fondo sobre el estado real de la cohesión en el oficialismo. Por un lado, la velocidad de la condena demuestra que el gobierno federal busca mantener –al menos en apariencia– una línea inflexible frente a cualquier sospecha de colusión o impunidad que ponga en riesgo la credibilidad del proyecto nacional. Por el otro, evidencia que las disputas locales por el control del territorio y las candidaturas rumbo al 2027 han comenzado a desbordar los cauces de la disciplina partidista tradicional.

Las secuelas electorales de esta crisis ya son visibles en la entidad. Diversos sondeos internos comienzan a registrar un desgaste significativo en la intención de voto hacia el partido en el poder, situando la aprobación de la marca oficialista en niveles atípicos respecto al resto del país. Mientras la oposición explora la posibilidad de construir frentes amplios y las fuerzas aliadas evalúan caminos individuales para tomar distancia del conflicto, la gobernabilidad en Sinaloa permanece en un frágil compás de espera.

La lección que deja este fugaz retorno trasciende las fronteras sinaloenses. Cuando el ejercicio del poder pierde el respaldo de sus propias bases institucionales y pretende sostenerse al margen del consenso político, la caída suele ser tan rápida como definitiva. En la política moderna, las intenciones individuales poco pueden hacer frente al peso de la realidad; y cuando el pragmatismo se impone sobre la congruencia, la soledad suele ser la única certeza que permanece.

APUNTES CLAVE:

AUSTERIDAD: El Gobierno Federal pidió al INE y al Poder Judicial ajustar sus presupuestos para 2027 bajo criterios de austeridad. Gobernación señaló que las instituciones deben considerar las prioridades financieras del Estado y la disponibilidad de recursos. El INE plantea un presupuesto superior a 40 mil millones de pesos, mientras que el Poder Judicial también ha solicitado recursos adicionales. La Secretaría de Hacienda definirá el techo financiero para el próximo año.

//RESPALDO: La mayoría de Morena en la Cámara de Diputados prepara su agenda para el periodo ordinario que inicia el 1 de septiembre, con el objetivo de respaldar las iniciativas y políticas de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ricardo Monreal señaló que también buscarán acuerdos con la oposición, aunque reconoció que el tiempo será limitado por la discusión del Paquete Económico 2027.

 //OPOSICIÓN: Rubén Moreira respondió ante el INE a la denuncia presentada por Morena por publicaciones en redes sociales. El diputado priista argumentó que sus opiniones están protegidas por la Constitución cuando se expresan en el ejercicio de sus funciones. Moreira también denunció una presunta estrategia contra integrantes de la oposición y afirmó que continuará expresando sus posiciones desde la tribuna legislativa.

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